La voracidad recaudatoria de la SGAE –comparable sólo a la de la Dirección General de Tráfico- llega a la desvergüenza, al cinismo y a la repugnancia. Si ya antes exigió derechos de autor en un concierto benéfico, ahora reclama a IU quince mil euros por silbar “a por ellos” en un vídeo de campaña.
Sabiendo cómo las gastan el tal Bautista y sus secuaces, que nos tratan como presuntos delincuentes al cobrarnos el canon famoso –la presunción de inocencia se la pasan por ahí-, no es de extrañar que la próxima temporada de fútbol las entradas tengan un suplemento especial para la SGAE por si se nos ocurre cantar desde la grada la canción de algún famosillo de esos que sólo trabajan un mes cada cuatro años poniendo el dedo índice en ángulo obtuso sobre cualquiera de sus cejas.
A todo esto el Gobierno calla. Actúa sólo como recaudador para ellos. Con tal de tener a otra porción de gente domesticada… ¡viva la intelectualidad!
España en su laberinto
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Hoy publico un artículo en Expansión que incluyo aquí. No me había fijado
en el título del de Benito así que he estado poco original en ello. Nuestra
econo...
Hace 12 horas

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