
sábado, febrero 28, 2009
Presentación de «Temas y Autores de Úbeda»

sábado, febrero 14, 2009
Presentación del «Bosquejo biográfico de Don Beltrán de la Cueva»
A las ocho de la tarde del próximo día 20 de febrero, en el Hospital de Santiago de Úbeda, el Cronista Oficial de la Ciudad, D. Rafael Bellón Zurita, presentará la obra de D. Antonio Rodríguez Villa titulada «Bosquejo biográfico de Don Beltrán de la Cueva». Se trata de la primera reedición que ha conocido esta destacada biografía desde que viera la luz en 1881. Y ello pese a ser un instrumento imprescindible para adentrarse en la vida y hechos de este singular ubetense del siglo XV, cuya actividad vital y política fue particularmente relevante para el curso de los acontecimientos.
Su autor, D. Antonio Rodríguez Villa (Madrid, 1843-1912), colaboró con Cánovas en la redacción de la Constitución de 1876 como asesor y junto con Pascual Gayangos redactó el catálogo de manuscritos españoles del Museo Británico. Miembro de la Real Academia de la Historia desde 1893 y su bibliotecario vitalicio a partir de 1910, cuenta en su haber con más de treinta monografías publicadas, muchas de ellas de carácter biográfico y en las que predomina una importante aportación de fuentes documentales.
jueves, enero 29, 2009
El escándalo
Al leerlo me viene a la cabeza un anuncio televisivo, quizás de Cáritas, en el que una mujer madura pero todavía iluminada de juventud, atractiva y completamente desnuda, comía los alimentos que iba rebuscando en contenedores de basura.
Por si alguien no ha leído el correo sobre Endesa, que alguno habrá, se trata de denunciar que, aprovechando que el recibo es mensual y la lectura bimestral, el consumo de energía eléctrica estimado para el pasado diciembre pudo haberse reducido artificialmente para que resultara más abultado el de enero. De esa forma nos facturarían el mayor consumo con los precios de la tarifa del 2009. Bastante más altos, aunque estemos en recesión y casi en deflación.
Pues bien, en el prolijo y reivindicativo correo se dan varios consejos para evitar las arbitrariedades de la Compañía, eludiendo pagar más por lo que debe costar menos. Además se añade el consejo de utilizar en las quejas un teléfono concreto que comienza por 93 en lugar del 902509509 que es el facilitado por Endesa para atención al cliente, de forma que podamos beneficiarnos de la tarifa plana.
Nada de esto me sorprendió. Ya había observado la maniobra. Ni es la primera vez ni será la última en que una de las partes contratantes impone a la otra condiciones más gravosas con sólo modificar el volumen de una estimación o la fecha de una lectura.
Lo que me ha sorprendido es que una docena larga de personas me hayan enviado este correo sin reparar en lo que supone el prefijo 93 del teléfono al que nos puede salir gratis llamar para quejarnos.
Esa posibilidad de llamar "gratis" nos avisa que se han concentrado en Barcelona todos los servicios administrativos de atención al cliente de Endesa. Seguramente alguien podrá confirmarnos que detrás del 902516516, el teléfono de averías, también se esconde otro teléfono que ya no suena en la Plaza 1º de Mayo de Úbeda, el Paseo de la Estación de Jaén y ni tan siquiera en el Camino de los Descubrimientos de Sevilla, sino en la Avenida del Paralelo de Barcelona o en algún suburbio barcelonés de oficinas donde los costes serán menores.
Las docenas, los cientos o los miles de puestos de trabajo que estas actividades generan, lo mismo que las infraestructuras que necesitan que antes estaban en la calle de más abajo y en las que trabajaba el vecino del segundo, se crean ahora sólo en Barcelona. El recibo lo seguimos pagando aquí. En la calle de abajo hay un local cerrado y de Juan ya no sé nada.
Pero esa factura de diciembre, la que artificialmente han reducido para que recordemos durante más tiempo la de enero, se expide en Barcelona, cerca de alguna Agencia Tributaria de la Generalitat de Catalunya o incluso del Gobierno de España. Y es posible que una buena parte del importe de esa infalible línea que antecede al cierre de toda factura, la del 16% del IVA que pagamos por la electricidad y hasta por el impuesto que la grava, se quede muy cerca de la Avenida Diagonal y muy lejos del lugar donde se paga. Ahora se está negociando su destino.
Recuerdo que la cámara, después de mostrarnos las inmundicias del contenedor que en una céntrica calle revolvían las manos de la mujer en busca de algo comestible, se recreaba en su cuerpo desnudo. La cara agraciada, aunque sucia en torno a la boca, los hombros erguidos, larguísimas y sensuales las piernas, los pechos firmes y tentadores.
Después sólo una pregunta. «¿De qué te escandalizas?»
domingo, enero 18, 2009
EL ABRAZO
Quedaba el abrazo. Y mientras pasaba el olvido, más se iba pudriendo el fino hilo que nos unía. Un día más, un momento más y todo se hubiera hecho indiferencia.
Pero estabas ahí, casi de repente, bajando las escaleras, frente a mí, como cuando aparece una ráfaga de viento al cruzar la esquina.
Sin pensarlo, corrí hacia ti; juntos, sin palabras, corrimos hacia nosotros mismos, desandando nuestros pasos, recuperando los lazos, olvidando que los años pasados han sido solamente un insignificante instante de nuestras vidas, un simple pestañeo.
Sin pensarlo, sonreí como pocas veces se hace, ampliamente, igual que si hubiera recuperado un trozo de la tarta de felicidad que un día no supe saborear.
Sin pensarlo, nos abrazamos. Se olvidaron los momentos perdidos, recuperamos todo lo que no supimos ver. Sonreíste ampliamente, adivinando todo lo que había guardado en la parte más oscura de mis sentimientos. Sonreímos ampliamente, respirando hondo, tan solo porque habíamos compartido un único momento, el abrazo, el que nunca antes nos dimos, el que quise darte siempre, el que quise que me dieras siempre, pleno de cariño y ternura.
Nadie antes había apretado sus brazos contra mi cuerpo con esa fuerza que da el saberse querido, aunque fuera infinitamente breve en mis deseos; un segundo lleno de mil segundos cargados de un tiempo casi olvidado.
Quedaba el abrazo. Ahora queda el recuerdo de saberse querido, queda la huella, queda la esperanza, la ilusión y el vuelo del águila que planea cada día en los rincones más oscuros del alma.
miércoles, enero 07, 2009
LA GENERACION DE LOS TONTOS
No se si mi pesimismo viene a cuento porque estas fiestas navideñas llegan a estresarte tanto que te desquicias; tanta fiesta, tanto puente, tantos regalos, tanto agobio, tanto espíritu navideño, tanta reunión familiar a costa de horas de cocina de la abuela, tantas colas... con lo feliz que puede llegar a ser uno en su rutina diaria en un mes distinto.
En estos días nadie te garantiza ni siquiera tu sillón del cuarto de estar. Y es que, ya se sabe... vuelven a casa por navidad.
Claro, vuelven a "tocarse las bolas" a tu costa, porque ellos vienen siempre de vacaciones, y en vacaciones no se hace nada, salvo dormir y salir de juerga hasta muy tarde, cuanto más tarde mejor.
Si, son ellos, están ahí cada vez que hay vacaciones, en pandillas, de garito en garito, o en cualquier placita haciendo botellón.
Se han estando graduando toda su vida: se graduaron en la guardería con su sombrerito de cartón pintado de negro, a lomos de sus abuelos; luego en educación infantil. Seguidamente pasaron a la primaria donde también se volvieron a graduar, y al final de su ciclo adolescente, allá por la Eso o el Bachiller, son despedidos de su colegio con diploma y nueva graduación, esta vez con foto oficial, orla, trajecito de fiesta y comida... a lo grande. Se lo han merecido por su dura trayectoria estudiantil, consecuencia de un duro esfuerzo diario de estudio y trabajo.
Nosotros, mientras tanto, o se nos caía la baba de ver a esa prole como se esforzaba para conseguir una adecuada formación, o hacíamos la vista gorda, mientras llegaban tarde a casa o "progresaban adecuadamente" en su cole.
Y nadie suspendía, eso quedó prohibido. Aquí ya no hay frustraciones que produzcan taras de ningún tipo a estos esforzados muchachos/as. Todos a pasar de curso por decreto, y nada de exámenes de septiembre, que el verano es para disfrutar de las vacaciones.
Son ellos, los que creen que la vida es una larga fiesta y consideran que el colegio-instituto-facultad es la prolongación de un bolletón interminable.
Son ellos, los que nunca llegan a graduarse definitivamente, porque son demasiado jóvenes para dedicarse a otra cosa que no sea el estudio esforzado.
Son ellos, los que sin saberlo, emulan a cantinflas, con los pantalones a medio culo, enseñando sus calzoncillos o sus braguitas, limpiando las aceras con los bajos de sus pantalones hechos tiras.
Son ellos, los que no usan peine, o si, pero en ambos casos se remiran al espejo largo rato, para que cada mechón quede perfectamente despeinado.
Son ellos, los que crecieron en palmitos, todo a pedir de boca. De nada les faltó.
Son ellos, los que necesitan mucho dinero que piden sin pudor, porque su vida social así lo exige.
Son ellos, los que no saben de historia o geografía distinta a la de su comunidad, porque los planes de estudios le impidieron abarcar otros conocimientos. Claro que, y ahí es verdad, ellos no tuvieron la culpa de que los políticos de turno crearan normas educativas para fomentar la analfabetizacíón. Quizás sea el estado de las autonomías... vaya usted a saber.
Pues si, son ellos, los que no conocieron el palmetazo en la escuela, los del tarro de potito, los del video-juego portátil, los del mp3, mp4, móvil en mano y toda esa parafernalia tecnológica imprescindible ya a los 10 años, por lo menos. Son ellos, los de pendientes en orejas, nariz, lengua o en cualquier otro lugar. Son ellos, los que se creen que han inventado el mundo, y antes de ellos solo había antigüedad, oscurantismo y olor a rancio.
Son ellos, los que un día se apuntaron a una cofradia semanasantera, cuando estaba de moda, y luego, según soplaban los vientos de la modernidad o de la progresia botellonera, abandonan sin más. Suelen ser poco comprometidos.
Son ellos los que no tienen prisa en salir de la casa de sus "viejos", porque les viene muy bien que mamá les ponga la comida y les lave la ropa, sin pagar un duro, mientras su sueldo, de tenerlo, va íntegro para sus enormes gastos sociales, es decir, sus juergas, sus tapitas, sus botellones, sus viajecitos, etc. Ello les provoca una visión deformada de la realidad, pues su sueldo de mil-eurista, como puede ganar cualquier padre de familia, solo lo dedican a su holganza, sin saber que existen otros gastos mas normales como el pago de la hipoteca, los gastos de la comida, luz, agua, coche, vestimenta, etc., de los cuales ellos estan exentos al vivir en casa de sus papis, de tal modo que cuando deciden independizarse, su sueldo les parece tan ridículo que siguen pidiendo mas y mas dinero a sus progenitores, que ya no conseguirán quitárselos de su chepa en toda su vida.
Son ellos, los que van con los coches de papà, ventanilla abierta, haciendo sonar el radio-casette a toda pastilla, como discotecas ambulantes, sin haber descubierto aun el punto máximo de lo hortera que se puede llegar a ser.
Son ellos, los eternos adolescentes, los quince-añeros perennes, los que creen que los demás nos hacemos viejos, o incluso que ya nacimos de mayores, y ellos se van haciendo cada vez mas jóvenes.
Son ellos, los que consideran que el mundo ha sido hecho a su medida y para su disfrute, y los mayores solo deben estar a su servicio.
Son ellos, los transigentes, los modernos, los moderados, a los que no se les puede llevar la contraria, no vaya a ser que se enfaden o que se frustren si se les regaña.
Son ellos, que no conocieron ningún tipo de castigo físico, pero que al educador político le ha dado por sacar anuncios en la televisión en su favor... "no al maltrato físico de los niños", como si ahora en las escuelas estuviera en vigor aun el palmetazo, el tirón de patillas o cualquiera de las formas que nos "frustró" a los demás. Y que piensa que los padres/madres en sus casas les infringen duros castigos físicos o psíquicos... porque una madre sordomuda dio un merecido azotazo a su hijo.
Son aquellos cuyos padres van a recriminar al maestro/a por algún castigo a su "modélico angelico", o por alguna mala nota, o por haberle regañado en clase, o por algún mal modo, o por haberlos mirado de reojo, o quien sabe... pero una cosa tienen clara: los pedos de sus niños no huelen.
Son ellos, esos que viven de sus padres hasta que puedan vivir de sus hijos, según dicen algunos.
Si, son ellos, no todos, pero son ellos.
Y nosotros somos los otros, la otra generación, la generación de los.... tontos, los que cuidaremos de nuestros padres, pero que terminaremos recogidos en un geríatrico, o abandonados en alguna gasolinera, que es muy socorrido también. Los que nos esforzamos en criar a la prole sin pedir nada a cambio, casi como único objetivo en nuestra vida.
Que nadie se sienta aludido, ni que piense que hablo en primera persona, como en una autobiografia. No he tenido tanta mala suerte, ni muchísimo menos. Yo solo hablo por lo que observo, por lo que se comenta y por el sentir general. No cabe duda que habrá muchos hijos, seguramente más de los que nos creemos, que no encajen en este análisis, de lo cual yo me alegro profundamente.
En fin, yo tambien supongo que el péndulo regresará nuevamente a su punto de partida, y espero que, como dice el refranero... a cada cerdo le llegue su San Martín.
martes, diciembre 23, 2008
SANTA MARÍA
«Convencido estoy de que opinar y tomar posiciones sobre la restauración de Santa María de los Reales Alcázares es una temeridad por muchas razones. Lo es por su complejidad histórica y por los contrastes estéticos de los que es portadora, lo es por la cantidad de opiniones personales que casi todos vamos teniendo, lo es porque es una gran desconocida para todos los ubetenses menores de treinta años después de las dos décadas de ininterrumpido cierre obligatorio, lo es porque ya es algo definitivamente perdido para los muchos que han muerto en este tiempo y lo es, sobre todo, porque creo firmemente que tras tan extenso proceso de restauración y remodelación (aunque mejor sería hablar de profunda reforma, o incluso, de sustancial transformación), cuando finalmente se recupere para la ciudad, los que ya hemos sobrepasado con creces la treintena nos vamos a enfrentar a una realidad tan cambiada y tan nueva como para que no seamos capaces de reconocer el templo que se cerró allá por los años 80, porque de él, o mejor, de aquél, mucho ha cambiado y otro tanto ha desaparecido o se ha perdido.
»Así pues, tras este posicionamiento previo y entrando en materia, he de decir como declaración de principios que de Santa María no me preocupa tanto el largo y penoso cierre que está padeciendo, porque quizá haya sido necesario por la complejidad técnica del proceso y por la conveniencia de distribuir el enorme costo generado en diversos ejercicios económicos, como los graves errores cometidos y el más que discutible, desde mi punto de vista, resultado final. Y es que después de tantos años de seguimiento cercano y atento de la obra, no me queda más remedio que concluir que la historia de la destrucción y posterior reconstrucción (más o menos inventada) de muchos de sus componentes y espacios no es sino el relato de un enorme despropósito, marcado por la absoluta falta de previsión y de cuidado inicial que, como colmo, se manifestó recientemente con el levantamiento del tejado (como ya pasó en 1986) cuando hasta la saciedad se nos había dicho que sólo restaba para la finalización del proyecto lo puramente decorativo: techumbre, suelos, mobiliario, etc., porque, al parecer, no se había previsto en su momento impermeabilizarlo bajo teja.
»Nadie discute hoy, nadie discutió en 1983, la necesidad de las obras, nadie desmiente que cuando se procedió al cierre del templo afloraron la ilusión y el mejor de los deseos para un monumento tan imbricado en la vida y en la historia de la Ciudad, pero que ya había llegado a tal grado de deterioro que se temía lo peor. Lo que era inimaginable es que transcurridos algo más de veinte años no se hubiese consumado la intervención. En mi opinión, la clave explicativa de esta triste circunstancia se asienta en el mayúsculo desatino que supuso encomendar la obra a don Isicio Ruiz Albusac, comisionado por la Junta de Andalucía, que procedió sin más a la destrucción por derribo de las bóvedas y al levantamiento completo del tejado -más, creo, como efecto del desconocimiento y del miedo a un posible derrumbamiento que de un estudio técnico del estado general y de las consecuencias que tan drástica medida podía ocasionar- para, finalmente, después de permanecer el templo varios meses en alberca, asentar con prisas -tantas como para olvidarse de disponer materiales de aislamiento- y sin cálculo de las consecuencias, un nuevo tejado sobre una pesada cubierta de hormigón que en breve tiempo aceleró y agravó los históricos vicios constructivos y la inestabilidad general de la fábrica, con la aparición de grietas en todo el recinto. A partir de este momento, el templo permaneció durante varios años a la espera de un proyecto que paliara el mal hecho y de la finalización de las obras, habiéndose perdido irremediablemente -y no sabemos hasta que punto justificadamente- las bóvedas del siglo XVIII y produciéndose, además, por descuido e incomprensible falta de previsión un profundísimo deterioro en pavimentos, lápidas sepulcrales, reja y otros elementos.
»Sinceramente creo que para la conservación del monumento, el proyecto de Enrique Venegas ha supuesto con todos sus problemas de financiación y de prolongación en el tiempo -que no le son achacables- su salvación para muchos años. Pero, por otra parte, ya que un edificio no sólo es estructura, creo que no es igualmente aceptable en los aspectos no relacionados con lo técnico sino con los valores de ese saber incorporar con elegancia y no con vulgaridad -que comentaba Pasquau- todo lo que su larga historia ha deparado a la Colegial.
»Así, concretando, pienso que la construcción de un artesonado es un error; en primer lugar, por la injustificable carestía de su realización, que vendría a sumarse al incalculable gasto ya acumulado (y que ni siquiera ha servido para dar trabajo a uno de nuestros más jóvenes artesanos); en segundo, porque se está construyendo sobre un espacio que ya no es el mismo que cubrió el existente hasta el siglo XVIII, ya que entonces los blanqueados muros sobre los que descansaba se elevaban sin las ventanas actuales entre dos y tres metros menos de lo que en la actualidad lo hacen; en tercero, porque no deja de ser una invención y, en cuarto, porque hubiera sido deseable disponer unas sencillas bóvedas de cañón para respetar trescientos años de historia y no perder la aportación espacial que supuso en su momento el cambio de una techumbre de alfarje por otra abovedada. En definitiva, porque parece estúpido y falaz intentar devolverle al templo la apariencia medieval que comenzó a perder hace más de cuatrocientos años.
»Con los mismos criterios de extraña "medievalización" y curiosa recreación del gótico-mudéjar de las naves e interior de la iglesia, el señor Venegas ha optado por sacar la piedra y dejar desnudas unas paredes que muy posiblemente nunca se concibieron de tal manera, como vendría a demostrar la mala calidad del aparejo descubierto y el hecho de que hayan tenido que reconstruirse, reinventándose, numerosos lienzos de paramento en los que la piedra ni siquiera aparecía como material de construcción. Por esta decisión, se ha quebrantado profundamente un concepto espacial de luminosa estética y de ricos contrastes, definidos por la feliz convivencia de blancas paredes con la piedra ahora sí labrada de capillas, pilares y arcos y se han eliminado, en definitiva, todas las referencias y ejes visuales que tan claramente marcaban estos elementos pétreos, sustituyéndolas y sustituyéndolos -para el espectador- por una profunda desorientación espacial y por la sensación de estar inmerso más en una cantera que en un espacio arquitectónico de carácter sacro.
»Por otro lado, como sorpresa final, se nos presenta una especie de galería de los horrores en cada una de las capillas ya restauradas, con paredes, suelos y zócalos que más recuerdan un horripilante y variopinto muestrario de mármoles de colores y de piedra vizcaína, transmitiendo la sensación de haber sido comprados en el saldo de un negocio de materiales de construcción en quiebra, que el conveniente buen gusto arquitectónico y artístico, que el cuidado y el respeto debidos a un monumento nacional, sin caer en lo chabacano y sin buscar un tan relamido y falso aspecto.
»No obstante, se oyen opiniones de que así el templo ha recuperado la austeridad mudéjar de sus orígenes. Y yo me asombro de lo atrevido, inadecuado, infundado, ignorante y poco riguroso de algunas afirmaciones y me pregunto por qué, ya puestos a recuperar y si todo parece estar permitido, no se ha reconstruido la mezquita o, mejor aún, el templo dedicado a la diosa Diana del que nos informaba Ruiz Prieto. Les aseguro que de haberse hecho así y sumando el trazado viario del siglo XIV, que según la afirmación de la Oficina Municipal de Urbanismo y la cualificada opinión del concejal responsable de la misma, se ha rescatado en la plaza de San Lorenzo, a través de la delatora presencia de unas franjas de enchinado granadino de "primera calidad", hubiésemos conseguido, en primer lugar, que el justificador de cualquier tipo de acciones y todopoderoso turismo no sólo viniese a Úbeda a "disfrutar" de una vulgar ciudad renacentista, sino de otra medieval con una preciosa guinda en forma de templo romano y, en segundo y no por ello menos importante, se habrían ampliado hasta el infinito las posibilidades de rodar películas de prácticamente todas las épocas históricas y de todos los géneros cinematográficos, salvo del Oeste.
»En fin, muy mucho me temo, volviendo al tema principal y parafraseando al historiador y crítico clásico de cuyo nombre no puedo acordarme, que en Santa María se ha cumplido plenamente su irónica pero certera máxima de que la mejor forma de destruir un edificio es restaurarlo.»
viernes, diciembre 12, 2008
Aprobación inicial de las Normas de Creación y Funcionamiento del Consorcio Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad
«Que el Ayuntamiento Pleno, en sesión celebrada el día 25 de noviembre de 2008, acordó la aprobación inicial de las Normas de Creación y Funcionamiento del Consorcio Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad, quedando las mismas expuestas al público en el Área de Turismo por plazo de treinta días hábiles para la presentación de reclamaciones y sugerencias, a partir de la publicación de este edicto en el BOLETÍN OFICIAL de la Provincia de Jaén. En caso de que no se hubiera presentado ninguna reclamación o sugerencia durante este plazo, se entenderá definitivamente adoptado el acuerdo hasta entonces inicial, de conformidad con lo previsto en el Art. 49 c) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local.
Úbeda, a 1 de diciembre de 2008.–El Alcalde, Marcelino Sánchez Ruiz»
El que tenga algo que decir que lo diga en ese plazo o, ya sabe, calle y patalee para siempre.