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lunes, marzo 01, 2010

Tragado por las aguas

Gracias a Francisco Martínez, de quien no sabemos si es de Úbeda, de Vilches o de Rus, podemos comprobar que el puente que construyera Vandelvira sobre el río Guadalimar, allá por el pago de Ariza, ha sido definitivamente tragado por las aguas. Por cortesía de Francisco y de alguno de nuestros asociados, las últimas imágenes del puente pueden verse en nuestra fototeca.

Muchos vecinos de Úbeda y de otros puntos de la provincia nos consta que se han acercado a ver sus sillares más elevados antes de ser sepultados, esperemos que no para siempre, por las aguas. Si usted no ha podido hacerlo, busque en nuestra fototeca el término Ariza y vea unas pocas imágenes con la misma dolorida mirada con que han sido tomadas.


miércoles, febrero 24, 2010

Puente de Ariza: lo visible y lo invisible

Pulse para ver lo que queda del puente con mayor tamaño


Juan Cires, ante una sobrecogedora fotografía de Roger Fenton, concluye que el sentido de la imagen está en la tensión entre lo que nos enseña y lo que nos esconde, lo visible y lo invisible.

Lo que se ve hoy en el pago donde se levanta el puente de Ariza, ese mismo puente que desde hace unos años campea sobre este cuaderno gracias al genio artístico de J. Laurent allá por 1866, también cobra sentido en la tensión entre lo visible y lo invisible.

Lo invisible es la mayor obra civil de Andrés de Vandelvira. Lo que la imagen nos oculta es aquel gran puente de Ariza.

Lo que cruelmente nos muestra la fotografía, lo que está a la vista, es la política de conservación del patrimonio que se sigue en esta Comunidad Autónoma de Andalucía.

miércoles, octubre 08, 2008

Andrés de Vandelvira en el Archivo Histórico de Úbeda



Ya se están corrigiendo las primeras galeradas de la obra titulada "Andrés de Vandelvira en el Archivo Histórico de Úbeda" que ha sido preparada por la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna.

Esta obra es la segunda entrega de la colección Real Viejo que la Asociación ha planificado para la Editorial el Olivo, que está empeñada en comprometer su actividad con un proyecto editorial riguroso y arriesgado.

El texto recoge la regesta y transcripción de todos los documentos relacionados con este gran arquitecto conservados en el Archivo Histórico Municipal de la ciudad. La obra se complementa con un estudio de su actividad en el conjunto de la Loma.

Se da cuenta, por consiguiente, de decenas de documentos relacionados con Vandelvira, especialmente con su obra pero también con asuntos familiares y cotidianos, que proporcionan una idea completa de su paso por Úbeda y algunas de las poblaciones cercanas, como Torreperogil, poniendo de manifiesto y resaltando la huella dejada por este gran arquitecto en esta zona del Alto Guadalquivir.

La publicación de las reproducciones de los croquis, diseños y dibujos que incluye la documentación que ahora se edita, es motivo de un capítulo específico de otra publicación que, bajo la denominación de "Mapas, planos y dibujos en el Archivo Histórico de Úbeda" se encuentra en una fase muy avanzada de preparación.

Se incluyen en esta obra, además, documentos hoy perdidos, como la transcripción del testamento de Vandelvira, y otros no directamente vandelvirianos aunque sí estrechamente relacionados con algunas de sus realizaciones.

Pese a que no se conserva en el Archivo Histórico de Úbeda, sino en el de la Real Chancillería de Granada, se incorpora también toda la documentación conocida sobre el Puente de Ariza. Esta desviación del objetivo primordial de la obra la justifican los autores por la necesidad de denunciar el penoso estado en que se encuentra ese puente y su incierto futuro, pese a ser una de las obras de ingeniería civil más importantes del siglo XVI en la provincia de Jaén.

miércoles, junio 18, 2008

Tendiendo puentes

Leído en Radio Úbeda el día 27/11/2007

Uno, que tiene la sana costumbre de hojear la prensa diaria provincial, ha visto cómo la misma se hacía eco días pasados de la restauración integral e iluminación del puente renacentista de Marmolejo, puente sobre el río Guadalquivir situado junto al balneario. En este puente, al que se ha dotado incluso de iluminación eléctrica, se ha realizado una actuación que los políticos -en su argot- denominan “puesta en valor”.

Pues bien, esta noticia, que, sinceramente, nos agrada por cuanto cualquier accción que conlleve la recuperación o mantenimiento del patrimonio histórico- artístico de nuestro entorno es bien recibida, no nos puede dejar indiferentes por lo que de agravio comparativo tiene con nuestra ciudad: en nuestro término municipal tenemos otro puente también renacentista, un puente salido de las manos de Vandelvira; sí, ese Vandelvira de El Salvador, del Palacio de las Cadenas, de gran parte de la catedral de Jaén, entre otros muchos monumentos; ese magnífico arquitecto que todos ustedes conocen y cuyas obras han sido declaradas patrimonio de la humanidad; ese puente renacentista se está muriendo de inanición bajo las aguas de un pantano, me refiero, ya lo habrán adivinado, al Puente Ariza.

Ya hubo algún proyecto de traslado, previo desmontaje piedra a piedra; incluso se habló de ubicarlo en otra zona del río Guadalimar, o de su asentamiento en el actual parque norte, idea ésta que hubiera sido la más acertada, pues con las dimensiones del puente ese parque sería algo grandioso, visible desde gran parte de la comarca. Ignoramos si el proyecto de salvar el puente fue alguna vez tomado realmente en serio o sólo se trató de una maniobra de dilatación en el tiempo para su definitivo olvido, el caso es que hubo algo -nunca explicado lo suficiente- entre el Ministerio de Obras Públicas y la incipiente, por entonces, Escuela Taller, que no permitió un acuerdo para salvar nuestro querido Puente Ariza, entre todos lo mataron y él solito se ahogó.

Ya ven, es mejor que ese día yo no hubiera visto el periódico, pues con el subidón de alegría por la puesta en valor del Puente Renacentista de Marmolejo, me vino la más que justificada indignación por el recuerdo de la pérdida, ojalá que no sea irreversible, de nuestro Puente Ariza, también renacentista, y vandelviriano para más inri.