miércoles, enero 07, 2009

LA GENERACION DE LOS TONTOS

Que no se moleste nadie, es una forma de hablar. Sálvese el que pueda.

No se si mi pesimismo viene a cuento porque estas fiestas navideñas llegan a estresarte tanto que te desquicias; tanta fiesta, tanto puente, tantos regalos, tanto agobio, tanto espíritu navideño, tanta reunión familiar a costa de horas de cocina de la abuela, tantas colas... con lo feliz que puede llegar a ser uno en su rutina diaria en un mes distinto.

En estos días nadie te garantiza ni siquiera tu sillón del cuarto de estar. Y es que, ya se sabe... vuelven a casa por navidad.
Claro, vuelven a "tocarse las bolas" a tu costa, porque ellos vienen siempre de vacaciones, y en vacaciones no se hace nada, salvo dormir y salir de juerga hasta muy tarde, cuanto más tarde mejor.

Si, son ellos, están ahí cada vez que hay vacaciones, en pandillas, de garito en garito, o en cualquier placita haciendo botellón.

Se han estando graduando toda su vida: se graduaron en la guardería con su sombrerito de cartón pintado de negro, a lomos de sus abuelos; luego en educación infantil. Seguidamente pasaron a la primaria donde también se volvieron a graduar, y al final de su ciclo adolescente, allá por la Eso o el Bachiller, son despedidos de su colegio con diploma y nueva graduación, esta vez con foto oficial, orla, trajecito de fiesta y comida... a lo grande. Se lo han merecido por su dura trayectoria estudiantil, consecuencia de un duro esfuerzo diario de estudio y trabajo.

Nosotros, mientras tanto, o se nos caía la baba de ver a esa prole como se esforzaba para conseguir una adecuada formación, o hacíamos la vista gorda, mientras llegaban tarde a casa o "progresaban adecuadamente" en su cole.

Y nadie suspendía, eso quedó prohibido. Aquí ya no hay frustraciones que produzcan taras de ningún tipo a estos esforzados muchachos/as. Todos a pasar de curso por decreto, y nada de exámenes de septiembre, que el verano es para disfrutar de las vacaciones.

Son ellos, los que creen que la vida es una larga fiesta y consideran que el colegio-instituto-facultad es la prolongación de un bolletón interminable.
Son ellos, los que nunca llegan a graduarse definitivamente, porque son demasiado jóvenes para dedicarse a otra cosa que no sea el estudio esforzado.
Son ellos, los que sin saberlo, emulan a cantinflas, con los pantalones a medio culo, enseñando sus calzoncillos o sus braguitas, limpiando las aceras con los bajos de sus pantalones hechos tiras.
Son ellos, los que no usan peine, o si, pero en ambos casos se remiran al espejo largo rato, para que cada mechón quede perfectamente despeinado.
Son ellos, los que crecieron en palmitos, todo a pedir de boca. De nada les faltó.
Son ellos, los que necesitan mucho dinero que piden sin pudor, porque su vida social así lo exige.
Son ellos, los que no saben de historia o geografía distinta a la de su comunidad, porque los planes de estudios le impidieron abarcar otros conocimientos. Claro que, y ahí es verdad, ellos no tuvieron la culpa de que los políticos de turno crearan normas educativas para fomentar la analfabetizacíón. Quizás sea el estado de las autonomías... vaya usted a saber.

Pues si, son ellos, los que no conocieron el palmetazo en la escuela, los del tarro de potito, los del video-juego portátil, los del mp3, mp4, móvil en mano y toda esa parafernalia tecnológica imprescindible ya a los 10 años, por lo menos. Son ellos, los de pendientes en orejas, nariz, lengua o en cualquier otro lugar. Son ellos, los que se creen que han inventado el mundo, y antes de ellos solo había antigüedad, oscurantismo y olor a rancio.

Son ellos, los que un día se apuntaron a una cofradia semanasantera, cuando estaba de moda, y luego, según soplaban los vientos de la modernidad o de la progresia botellonera, abandonan sin más. Suelen ser poco comprometidos.

Son ellos los que no tienen prisa en salir de la casa de sus "viejos", porque les viene muy bien que mamá les ponga la comida y les lave la ropa, sin pagar un duro, mientras su sueldo, de tenerlo, va íntegro para sus enormes gastos sociales, es decir, sus juergas, sus tapitas, sus botellones, sus viajecitos, etc. Ello les provoca una visión deformada de la realidad, pues su sueldo de mil-eurista, como puede ganar cualquier padre de familia, solo lo dedican a su holganza, sin saber que existen otros gastos mas normales como el pago de la hipoteca, los gastos de la comida, luz, agua, coche, vestimenta, etc., de los cuales ellos estan exentos al vivir en casa de sus papis, de tal modo que cuando deciden independizarse, su sueldo les parece tan ridículo que siguen pidiendo mas y mas dinero a sus progenitores, que ya no conseguirán quitárselos de su chepa en toda su vida.

Son ellos, los que van con los coches de papà, ventanilla abierta, haciendo sonar el radio-casette a toda pastilla, como discotecas ambulantes, sin haber descubierto aun el punto máximo de lo hortera que se puede llegar a ser.

Son ellos, los eternos adolescentes, los quince-añeros perennes, los que creen que los demás nos hacemos viejos, o incluso que ya nacimos de mayores, y ellos se van haciendo cada vez mas jóvenes.

Son ellos, los que consideran que el mundo ha sido hecho a su medida y para su disfrute, y los mayores solo deben estar a su servicio.

Son ellos, los transigentes, los modernos, los moderados, a los que no se les puede llevar la contraria, no vaya a ser que se enfaden o que se frustren si se les regaña.

Son ellos, que no conocieron ningún tipo de castigo físico, pero que al educador político le ha dado por sacar anuncios en la televisión en su favor... "no al maltrato físico de los niños", como si ahora en las escuelas estuviera en vigor aun el palmetazo, el tirón de patillas o cualquiera de las formas que nos "frustró" a los demás. Y que piensa que los padres/madres en sus casas les infringen duros castigos físicos o psíquicos... porque una madre sordomuda dio un merecido azotazo a su hijo.

Son aquellos cuyos padres van a recriminar al maestro/a por algún castigo a su "modélico angelico", o por alguna mala nota, o por haberle regañado en clase, o por algún mal modo, o por haberlos mirado de reojo, o quien sabe... pero una cosa tienen clara: los pedos de sus niños no huelen.

Son ellos, esos que viven de sus padres hasta que puedan vivir de sus hijos, según dicen algunos.

Si, son ellos, no todos, pero son ellos.

Y nosotros somos los otros, la otra generación, la generación de los.... tontos, los que cuidaremos de nuestros padres, pero que terminaremos recogidos en un geríatrico, o abandonados en alguna gasolinera, que es muy socorrido también. Los que nos esforzamos en criar a la prole sin pedir nada a cambio, casi como único objetivo en nuestra vida.

Que nadie se sienta aludido, ni que piense que hablo en primera persona, como en una autobiografia. No he tenido tanta mala suerte, ni muchísimo menos. Yo solo hablo por lo que observo, por lo que se comenta y por el sentir general. No cabe duda que habrá muchos hijos, seguramente más de los que nos creemos, que no encajen en este análisis, de lo cual yo me alegro profundamente.

En fin, yo tambien supongo que el péndulo regresará nuevamente a su punto de partida, y espero que, como dice el refranero... a cada cerdo le llegue su San Martín.

martes, diciembre 23, 2008

SANTA MARÍA

Ante la inminencia del comienzo de las obras de la última fase de la restauración de Santa María y ante los elogiosos comentarios hacia mi persona y hacia mis opiniones sobre los muchos y variados desastres perpetrados contra este querido edificio, me atrevo a copiar las últimas palabras que leí en público sobre tan largo y lamentable proceso. Ocurrió el 13 de diciembre del año 2005 en un acto organizado por la asociación Plaza Vieja. Sirvan estas palabras como recordatorio, como sentido agradecimiento a Manolo Madrid por sus palabras y por su sincera preocupación y como deseo de que aún pueda remediarse algo del daño hecho aunque solo sea en forma de humilde enlucido de unos desnudos muros. En lo demás me temo que ya no hay remedio por muchas elecciones que vengan.

«Convencido estoy de que opinar y tomar posiciones sobre la restauración de Santa María de los Reales Alcázares es una temeridad por muchas razones. Lo es por su complejidad histórica y por los contrastes estéticos de los que es portadora, lo es por la cantidad de opiniones personales que casi todos vamos teniendo, lo es porque es una gran desconocida para todos los ubetenses menores de treinta años después de las dos décadas de ininterrumpido cierre obligatorio, lo es porque ya es algo definitivamente perdido para los muchos que han muerto en este tiempo y lo es, sobre todo, porque creo firmemente que tras tan extenso proceso de restauración y remodelación (aunque mejor sería hablar de profunda reforma, o incluso, de sustancial transformación), cuando finalmente se recupere para la ciudad, los que ya hemos sobrepasado con creces la treintena nos vamos a enfrentar a una realidad tan cambiada y tan nueva como para que no seamos capaces de reconocer el templo que se cerró allá por los años 80, porque de él, o mejor, de aquél, mucho ha cambiado y otro tanto ha desaparecido o se ha perdido.

»Así pues, tras este posicionamiento previo y entrando en materia, he de decir como declaración de principios que de Santa María no me preocupa tanto el largo y penoso cierre que está padeciendo, porque quizá haya sido necesario por la complejidad técnica del proceso y por la conveniencia de distribuir el enorme costo generado en diversos ejercicios económicos, como los graves errores cometidos y el más que discutible, desde mi punto de vista, resultado final. Y es que después de tantos años de seguimiento cercano y atento de la obra, no me queda más remedio que concluir que la historia de la destrucción y posterior reconstrucción (más o menos inventada) de muchos de sus componentes y espacios no es sino el relato de un enorme despropósito, marcado por la absoluta falta de previsión y de cuidado inicial que, como colmo, se manifestó recientemente con el levantamiento del tejado (como ya pasó en 1986) cuando hasta la saciedad se nos había dicho que sólo restaba para la finalización del proyecto lo puramente decorativo: techumbre, suelos, mobiliario, etc., porque, al parecer, no se había previsto en su momento impermeabilizarlo bajo teja.

»Nadie discute hoy, nadie discutió en 1983, la necesidad de las obras, nadie desmiente que cuando se procedió al cierre del templo afloraron la ilusión y el mejor de los deseos para un monumento tan imbricado en la vida y en la historia de la Ciudad, pero que ya había llegado a tal grado de deterioro que se temía lo peor. Lo que era inimaginable es que transcurridos algo más de veinte años no se hubiese consumado la intervención. En mi opinión, la clave explicativa de esta triste circunstancia se asienta en el mayúsculo desatino que supuso encomendar la obra a don Isicio Ruiz Albusac, comisionado por la Junta de Andalucía, que procedió sin más a la destrucción por derribo de las bóvedas y al levantamiento completo del tejado -más, creo, como efecto del desconocimiento y del miedo a un posible derrumbamiento que de un estudio técnico del estado general y de las consecuencias que tan drástica medida podía ocasionar- para, finalmente, después de permanecer el templo varios meses en alberca, asentar con prisas -tantas como para olvidarse de disponer materiales de aislamiento- y sin cálculo de las consecuencias, un nuevo tejado sobre una pesada cubierta de hormigón que en breve tiempo aceleró y agravó los históricos vicios constructivos y la inestabilidad general de la fábrica, con la aparición de grietas en todo el recinto. A partir de este momento, el templo permaneció durante varios años a la espera de un proyecto que paliara el mal hecho y de la finalización de las obras, habiéndose perdido irremediablemente -y no sabemos hasta que punto justificadamente- las bóvedas del siglo XVIII y produciéndose, además, por descuido e incomprensible falta de previsión un profundísimo deterioro en pavimentos, lápidas sepulcrales, reja y otros elementos.

»Cuando en 1990 se encarga de la obra Enrique Venegas Medina sí se realiza un análisis detallado. En un primer momento, se diagnostica una situación de práctica ruina y, en un segundo, las intervenciones deseables por necesarias, que suponían esencialmente cimentar, estabilizar, reforzar, corregir los desplomes, sanear y corregir la recogida de pluviales.

»Sinceramente creo que para la conservación del monumento, el proyecto de Enrique Venegas ha supuesto con todos sus problemas de financiación y de prolongación en el tiempo -que no le son achacables- su salvación para muchos años. Pero, por otra parte, ya que un edificio no sólo es estructura, creo que no es igualmente aceptable en los aspectos no relacionados con lo técnico sino con los valores de ese saber incorporar con elegancia y no con vulgaridad -que comentaba Pasquau- todo lo que su larga historia ha deparado a la Colegial.

»En mi opinión, si Dios no lo remedia y cuando dentro de algunos años más la obra se termine…, nos enfrentaremos a una realidad tan cambiada y novedosa como para percibir que ya nada tiene que ver con la Santa María de 1984. Con la competencia que me pueda dar el haber dedicado años de mi vida al estudio de esta iglesia -estudios que se copiaron como memoria histórica del proyecto del Sr. Venegas sin mi consentimiento y que al fundamentarlo, al menos, legitiman la crítica-, con los conocimientos que pudiera tener sobre la Historia del Arte y, por supuesto, sin admitir la tan necia como esgrimida afirmación de que "sobre gustos no hay nada escrito", quiero decir alto y claro que si bien es cierto que el templo no va a hundirse y que ha pasado el peligro que determinó su cierre, también lo es que hemos perdido irremediablemente muchos de los elementos constitutivos de su herencia cultural, de su rastro arqueológico e histórico y de sus valores artísticos; y todo, tanto por los errores iniciales como por el manifiesto y continuado empecinamiento en despreciar el buen gusto, el sentido común y acertados criterios de restauración en cada una de las fases finales.

»Así, concretando, pienso que la construcción de un artesonado es un error; en primer lugar, por la injustificable carestía de su realización, que vendría a sumarse al incalculable gasto ya acumulado (y que ni siquiera ha servido para dar trabajo a uno de nuestros más jóvenes artesanos); en segundo, porque se está construyendo sobre un espacio que ya no es el mismo que cubrió el existente hasta el siglo XVIII, ya que entonces los blanqueados muros sobre los que descansaba se elevaban sin las ventanas actuales entre dos y tres metros menos de lo que en la actualidad lo hacen; en tercero, porque no deja de ser una invención y, en cuarto, porque hubiera sido deseable disponer unas sencillas bóvedas de cañón para respetar trescientos años de historia y no perder la aportación espacial que supuso en su momento el cambio de una techumbre de alfarje por otra abovedada. En definitiva, porque parece estúpido y falaz intentar devolverle al templo la apariencia medieval que comenzó a perder hace más de cuatrocientos años.

»Con los mismos criterios de extraña "medievalización" y curiosa recreación del gótico-mudéjar de las naves e interior de la iglesia, el señor Venegas ha optado por sacar la piedra y dejar desnudas unas paredes que muy posiblemente nunca se concibieron de tal manera, como vendría a demostrar la mala calidad del aparejo descubierto y el hecho de que hayan tenido que reconstruirse, reinventándose, numerosos lienzos de paramento en los que la piedra ni siquiera aparecía como material de construcción. Por esta decisión, se ha quebrantado profundamente un concepto espacial de luminosa estética y de ricos contrastes, definidos por la feliz convivencia de blancas paredes con la piedra ahora sí labrada de capillas, pilares y arcos y se han eliminado, en definitiva, todas las referencias y ejes visuales que tan claramente marcaban estos elementos pétreos, sustituyéndolas y sustituyéndolos -para el espectador- por una profunda desorientación espacial y por la sensación de estar inmerso más en una cantera que en un espacio arquitectónico de carácter sacro.

»Pero claro, aun cuando esta última decisión se podría corregir de manera sencilla y barata con un simple enfoscado y un humilde enlucido, mucho me temo que no va a ser posible por la tan arraigada como equivocada idea de que hay que descubrir la piedra de todos y cada uno de las edificaciones de nuestra Ciudad, aunque esté utilizada exclusivamente como material constructivo y no decorativo. Así, señores políticos, señores arquitectos y señores vecinos, no se respeta ni la historia ni la estética ni la lógica constructiva porque a lo largo de los siglos todos los paramentos, tanto los de piedra como los de ladrillo, y naturalmente los de adobe o tapial, han sido sometidos a tratamientos externos mediante revocos de diferentes tipos y materiales, con las calidades mejores posibles y con las características propias de cada lugar; porque la piedra como elemento constructivo portante o de cerramiento no es más noble por permanecer a la vista; y porque eliminando los revocos existentes dejamos el edificio desnudo y sin ninguna protección para sus paramentos, ya que, aunque nos de la impresión de que la piedra es un material inalterable, lo cierto es que no está exenta de sufrir las variaciones térmicas, la erosión, la humedad y la acción destructiva propia del hombre.

»Por otro lado, como sorpresa final, se nos presenta una especie de galería de los horrores en cada una de las capillas ya restauradas, con paredes, suelos y zócalos que más recuerdan un horripilante y variopinto muestrario de mármoles de colores y de piedra vizcaína, transmitiendo la sensación de haber sido comprados en el saldo de un negocio de materiales de construcción en quiebra, que el conveniente buen gusto arquitectónico y artístico, que el cuidado y el respeto debidos a un monumento nacional, sin caer en lo chabacano y sin buscar un tan relamido y falso aspecto.

»No obstante, se oyen opiniones de que así el templo ha recuperado la austeridad mudéjar de sus orígenes. Y yo me asombro de lo atrevido, inadecuado, infundado, ignorante y poco riguroso de algunas afirmaciones y me pregunto por qué, ya puestos a recuperar y si todo parece estar permitido, no se ha reconstruido la mezquita o, mejor aún, el templo dedicado a la diosa Diana del que nos informaba Ruiz Prieto. Les aseguro que de haberse hecho así y sumando el trazado viario del siglo XIV, que según la afirmación de la Oficina Municipal de Urbanismo y la cualificada opinión del concejal responsable de la misma, se ha rescatado en la plaza de San Lorenzo, a través de la delatora presencia de unas franjas de enchinado granadino de "primera calidad", hubiésemos conseguido, en primer lugar, que el justificador de cualquier tipo de acciones y todopoderoso turismo no sólo viniese a Úbeda a "disfrutar" de una vulgar ciudad renacentista, sino de otra medieval con una preciosa guinda en forma de templo romano y, en segundo y no por ello menos importante, se habrían ampliado hasta el infinito las posibilidades de rodar películas de prácticamente todas las épocas históricas y de todos los géneros cinematográficos, salvo del Oeste.

»En fin, muy mucho me temo, volviendo al tema principal y parafraseando al historiador y crítico clásico de cuyo nombre no puedo acordarme, que en Santa María se ha cumplido plenamente su irónica pero certera máxima de que la mejor forma de destruir un edificio es restaurarlo.»

viernes, diciembre 12, 2008

Aprobación inicial de las Normas de Creación y Funcionamiento del Consorcio Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad

El Boletín Oficial de la Provincia de Jaén nº 282 de 9 de diciembre de 2008 publica el edicto del Alcalde de Úbeda por el que se hace saber:

«Que el Ayuntamiento Pleno, en sesión celebrada el día 25 de noviembre de 2008, acordó la aprobación inicial de las Normas de Creación y Funcionamiento del Consorcio Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad, quedando las mismas expuestas al público en el Área de Turismo por plazo de treinta días hábiles para la presentación de reclamaciones y sugerencias, a partir de la publicación de este edicto en el BOLETÍN OFICIAL de la Provincia de Jaén. En caso de que no se hubiera presentado ninguna reclamación o sugerencia durante este plazo, se entenderá definitivamente adoptado el acuerdo hasta entonces inicial, de conformidad con lo previsto en el Art. 49 c) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local.

Úbeda, a 1 de diciembre de 2008.–El Alcalde, Marcelino Sánchez Ruiz»

El que tenga algo que decir que lo diga en ese plazo o, ya sabe, calle y patalee para siempre.

sábado, diciembre 06, 2008

Otra vuelta de tuerca

El viernes 5 de diciembre, luctuoso por tantos motivos, el B.O.P. de Jaén publicó el Anuncio por el que se pone en conocimiento de todos los interesados con notificaciones de los nuevos valores catastrales pendientes de practicar, por no haber sido posible realizar su entrega por causas no imputables a la Administración, que a partir del próximo día 11 disponen de 10 días para personarse en los lugares que allí se indican para ser notificados. No lo dice, pero pasados esos 10 días todas las notificaciones se entenderán practicadas.

El título que he dado a esta entrada llama a error. No es otra vuelta de tuerca, es la última vuelta de tuerca.

Lo siguiente será el recibo.

Hay una particularidad en el texto. Habla de Aministración.

¡Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas!*

viernes, diciembre 05, 2008

EL ESPIRITU DE LA NAVIDAD

Por si alguien no lo sabe, ya se lo digo yo: el espíritu de la Navidad ya ha llegado... a los grandes almacenes, claro está.
Y esa es la Navidad que nos están vendiendo desde hace muchos años, vamos que las nuevas generaciones, aquellos que tengan menos de 20 o 25 años, por poner alguna fecha, piensan que estas fiestas son únicamente regalos, gastos, comprar y comprar, beber y beber, cotillones y cotillones y por supuesto... el nuevo intruso.. Don Papa Noel.
Por si estábamos pocos, parió la abuela. Y así, como otro producto navideño más, importado como casi todo de los EEUU, igual que el "jalowin", viene el gordinflón de los colores de la coca-cola, con su falsa sonrisa del jo jo jo... a recordarnos el espíritu navideño de los grandes almacenes, del consumismo, del derrochismo y de la imbecilidad supina. Oye, que el tío gordo se ha colado por nuestras chimeneas con calzador, pese a su obesidad, ha sido capaz de entrar poco a poco por nuestras estrecheces, y ahora a ver quien es el guapo que lo echa.
Y claro, como en este país hemos criado ya varias generaciones a la sombra del gordinflón Noel, y como parece que en este país de pobres con ínsulas de rico, no se puede regañar a los niños, por si acaso se frustran de por vida, y se les consiente todo, ahora los regalos se hacen doblemente, primero los trae el seboso Noel y luego, naturalmente, llegan los Reyes Magos, cada vez mas postergados por doquier.
Era excusa de los padres decir que los regalos había que hacerlos en nochebuena porque así los niños podían disfrutar de los juguetes en vacaciones... Como si no tuvieran todo el año ya para disfrutar los montones de regalitos que reciben.
Y ahora, con tanto regalo, es que ya no sabes que vas a comprar, porque los niños de hoy ya tienen de todo... pero pocas ilusiones.
Puede que algún día despertemos de este sueño, de este derroche, de este espíritu navideño de salón y nos parezca la navidad lo mismo que a los desheredados de esta vida, los que no tienen donde dormir o qué comer.
Bueno, es solo una reflexión sobre el "Espíritu de la Navidad", que hay que ver que bien suena.

domingo, noviembre 30, 2008

CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

Ahora que se ha puesto tan de moda esa frase, y que se emplea a veces muy alegremente, seria conveniente, a modo de ráfaga, hacer las siguientes consideraciones que se me vienen a la cabeza en un instante:
Crímenes contra la humanidad son las víctimas de las pateras y cayucos que cada día intentan salir de la miseria, arriesgando su vida, sin límite alguno, mientras los gobernantes del mundo desarrollado toman como única medida subir cada vez mas y mas las alambradas, en vez de buscar soluciones que conduzcan a evitar esa inmigración suicida. Bien se podría invertir en los países de origen, creando infraestructuras, y aportando para ello algo mas que una migaja de lo que nos sobra.
Crímenes contra la humanidad es dejar que cada día mueran de hambre miles de personas, especialmente niños, convertidos en esqueletos vivientes, mientras el mundo occidental gasta su dinero en dietas contra la obesidad.
crímenes contra la humanidad es permitir las guerras injustas, con intereses económico o políticos, provocando la miseria y el sufrimiento de la población.
Crímenes contra la humanidad es permitir en las niñas de muchos pueblos africanos la frustración, el sufrimiento y la anulación de sus vidas a través de la castración de sus órganos genitales, como la ablación del clítoris.
Crímenes contra la humanidad es permitir que solo pueda verse el mundo a través de una rejilla a modo de cárcel, colocada en la cabeza de las mujeres afganas, el burka, que les impide mostrase como seres humanos con un mínimo de derechos y dignidad.
Crímenes contra la humanidad es el derroche de los recursos energéticos, alimenticios y de todo tipo que se genera en los países ricos.
Crímenes contra la humanidad son los gobiernos corruptos que permiten la mendicidad de los niños por sus calles, sin que estos tengan una mínima oportunidad.
Crímenes contra la humanidad es arrebatar a los pueblos indígenas de la selva, como en Brasil, sus tierras y su cultura.
Crímenes contra la humanidad es permitir la desforestación del planeta e incrementar la desertización, provocando la destrucción de muchas especies de animales y plantas.
Crímenes contra la humanidad es permitir la contaminación de la atmósfera y de las aguas, con la excusa del progreso, mientras unas cuantas multinacionales inflan sus bolsillos hasta la saciedad.
Crímenes contra la humanidad, en fin, es tener una actitud pasiva contra la injusticia, en la vida cotidiana, mientras vemos la necesidad, el sufrimiento y la miseria cada día, por los portales de nuestras ciudades.
Crímenes contra la humanidad es actuar con total impunidad, pensando que las urnas nos han dado legitimidad para todo.
Crímenes contra la humanidad es algo mas que rebuscar en un pasado reciente concreto, mientras se permite todo lo anterior y se le "ríen las gracias" a los dictadores que aun viven y ejercen.
Seguro que a alguien se le ocurren mas cosas.

sábado, noviembre 29, 2008

REQUIEN POR EL MENOR DE LOS MAYORES

Se llamaba Ángel, nombre que le venía como anillo al dedo dada su trayectoria humana y bondadosa, y Mayor por cuyo apellido era conocido.
Ángel ha sido una de las personas más queridas y populares de Torreperogil por su carácter abierto y su nativa sencillez. Podemos afirmar que desde su condición de persona poco ilustrada, a él se le puede aplicar lo de "sabe más que la gente del campo". A Ángel le venía la sabiduría porque ya desde niño tuvo que agudizar el ingenio para subsistir en los tiempos difíciles que le tocaron vivir.
Sabía más que "los ratones coloraos" y el campo no tenía secretos para él. Cuando carecía de todo, todo se le venía a la mano llegando a disfrutar de los manjares más exquisitos de nuestra madre tierra. Sabía donde y cuando brotaban los primeros espárragos, los primeros "chaparrillos" o los primeros "cardillos" con lo que Beatriz, su sufrida y ejemplar esposa elaboraba un "arroz arriego" con el que su prole se chupaba los dedos. Sabia exactamente cuando estaban de coger y donde se criaban "las papas de tierra", es decir, salvajes, una de las esquisiteces digna de presidir la más exigente de las meses. No hablemos de las setas de "carocuco", que asadas con pimienta y unos granillos de sal gorda, representaba la mayor de las delicias para el más exigente de los glotones.
Ángel carecía de todo, no tenia de nada, pero fue el hombre más rico del mundo. Cuando la despensa estaba con las tablas en blanco, él, que fue un andarín de oficio, trasponía al fin del mundo y acudía con su barja colmada de gloria bendita. A ángel, le importaban un bledo cuantos productos hallaba en nuestros cultivados predios, y de las cosechas ajenas jamás hurtó nada. Él y los suyos disfrutaban de las primeras uvas de las parrizas escondidas entre las malezas de los padrones, y también de las últimas uvas que él rebuscaba cuando los vendimiadores levantaban el fruto. Los mejores "cencerrones" iban a parar a su mesa.
Cuando aquello del "arranque", iba por los melonares ya abandonados y se proveía de melones "barjeros" de los "culones" con los que Beatriz hacía un lebrillo de ensalada que no se le soltaba un galgo.
A Ángel tampoco le faltaba la carne, él sabía "los aguaeros" de los arroyuelos donde los pararillos que los había a miles, saciaban su sed. Con su sabiduría nativa colocaba unos espartos untados en liria y acudía a su casa con medio saco de avecillas. Otras veces ponía lazos en los criaderos de conejos de los sotos de Dios y atrapaba hermosas piezas que vendía junto a las perdices rojas cazadas en los largos inviernos, carburo y cencerro en mano.
Tenía trabajo siendo un gran bracero, pero con sus brazos y sus piernas de alambre se buscó el sustento, sudando más que el primero lo que él y los suyos se comían.
Cuando no tenía "ponde tirarse" pillaba las de Villadiego y en un dos por tres se plantaba en el "Rio Colorao" por las empinadas veredas del "royo Sabiote" y sobre sus anudadas espaldas subía un monumental haz de tamujos -que pinchaban como condenados-, y labraba unas escobas que le quitaban de las manos nuestras almazaras.
A este ejemplar bracero, merecedor de que su nombre se perpetúe en una calle perdida sin don ni nada, los discriminaban aquellos "encargaos" de marras, y no le visaban sino para cargarse como un burro desde uno a más de doscientos capachos de aceituna trepando por los pretiles de los trojes de las fábricas de aceites.
También se acordaban de él para entrar un carro de paja e incluso para llevar sus hombros un pesado trono semanasantero.
Ángel fue un jornalero andariego, se había recorrido todo el litoral desde Cádiz a Valencia, y aunque no pudo ir a la escuela, en su memoria prodigiosa conservaba los nombre de estaciones, carreteras, caminos y veredas. Como su pueblo no le daba trabajo, salió a buscarlo dentro y fuera de nuestras fonteras. Nos contaba, cómo en una ocasión en que caminaba agotado y hambriento, se topo con un casuchín rodeado de un pequeño huerto. Allí encontró a su Samaritano que le sirvió abundante comida que en tanto la devoraba, el pobre anciano se limpiaba disimuladamente las lágrimas que brotaban de sus hundidos ojos. Después le llenó una talega con una gran hogaza y fiambre que le permitió alcanzar "Elorca", la tierra prometida que él buscaba.
Otra vez, cuando caminando la noche lo atrapó en plena sierra, durmió en una cueva con unos maquis que le dieron de cenar. Los madroños, las moras y los endrinos fueron para él un gran recurso. Trasponía al "Aguascevas" y sobre sus hombros traía una barja grandona a reventar que vendía en la puerta de los colegios cuando los niños salían al recreo. Qué decir de los caracoles negros como puños, que por encargo, llevaba a las tabernas de la hermana Úbeda.
Cuando Ángel era ya cincuentón, tuvo la fortuna de toparse con un hacendado que le abrió los brazos y las puertas de su casa y ya jamás le faltó el trabajo, ni a él ni a los suyos. Ángel encontró lo que entonces se llamaba, y mal, un buen amo, y éste que jamás se considera tal, halló en Ángel al mas fiel de los servidores.
Medio siglo largo se han estado tratando de igual a igual, y ahora, cuando Dios ha llamado a Ángel, no para pedirle cuenta, sino para premiar su honradez y su buen hacer, estos amigos que le abrieron sus puertas de par en par, lloran su partida, añoran su ausencia y le dicen desde lo más hondo de su ser: Ángel, amigo, nos dejas muy solos pero hemos aprendido de ti muchas cosas que no aprendimos en la escuela.
Ahora, cuando Ángel en su caminar ha cogido el camino sin retorno del más allá, lo hemos visto seguro de sí mismo, pues parte en paz con todo el mundo y con la seguridad de alcazar la felicidad prometida en las bienaventuranzas. Ve con Dios, mi fiel amigo, que Él lleva ya mucho tiempo esperándote. No temas porque vas con el Padre y con la Virgen del Carmen que tu estrechaste en tus manos hasta el último momento.

GINES DE LA JARA TORRES NAVARRETE
Cronista Oficial de la Villa de Torreperogil
(artículo publicado en el Periódico "Ubeda Informacion", el 15 de noviembre de 2008)