jueves, mayo 14, 2009

AL AMIGO PANCHARRA




¡Cómo hubieras disfrutado esta mañana con la victoria de tu Barcelona (que no Barça)! Te imagino recibiéndonos con la sonrisa de satisfacción en tu semblante, con una mirada que hablaba en silencio mientras con el periódico abierto te regodeabas ante los que no éramos de tu equipo. Te imagino, también con el periódico abierto, mientras fichábamos, cómo criticabas tal o cual noticia de índole política y arrimabas el ascua a tu sardina buscando la discusión siempre cariñosa que terminaba entre risas, no sin antes mandarnos a hacer puñetas (o más allá) con ese matiz de complicidad con que sólo tú sabías hacerlo. Te imagino, igualmente, dando las oportunas instrucciones de trabajo todas las mañanas a tus subordinados –que eran también tus amigos y compañeros- como a ti te gustaba hacerlo, en voz alta y con autoridad –era tu carácter-, para después darles un abrazo acompañado de un cariñoso repizco en el rostro, y es que, el equipo de trabajo del Hospital de Santiago era tu segunda familia.


Hoy todo ha acabado; ha sido intensa la lucha de estos últimos días y tú, que siempre has sido una persona fuerte en lo físico y en lo mental, no has podido con esa carga, aunque has dado una gran lección de entereza hasta el final.


Decía Gabriel García Márquez que el verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón, y eso has hecho tú con todos nosotros durante tantos años. Has dejado un vacío en nuestros corazones que será muy difícil de llenar, quizás imposible; donde quiera que te encuentres estoy seguro que te sentirás satisfecho de tu paso por la vida: has creado una familia; la has sacado adelante con gran dignidad; has sido fiel a tus ideas, a tus principios y a tu gente y, con estas premisas, con ese bagaje, con ese currículum -aunque no eras hombre de iglesia, pero sí devoto de tu Jesús- podrás presentarte y pasearte por esa vida que, dicen, es mejor que la terrena.


Manolo, amigo Pancharra, recibe el abrazo de todos los que te hemos querido y descansa en paz con la firme convicción de que tu huella ha quedado marcada.

domingo, mayo 10, 2009

NUESTRO NAZARENO EN EL RECUERDO

PREGÓN DE SEMANA SANTA OFRECIDO POR D. GINES TORRES NAVARRETE, EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE SABIOTE, EL PASADO 20 DE MARZO DE 2009

CONTIENE IMPORTANTE DOCUMENTACIÓN SOBRE EL MISERERE DEL MAESTRO DON VICTORIANO GARCIA, como no podia ser menos, tratándose de nuestro historiador por excelencia, Hijo Predilecto de la Villa de Sabiote y adoptivo de las villas de Torreperogil y Ciudad de Úbeda.
Cronista Oficial de las Villas de Sabiote y Torreperogil

NUESTRO NAZARENO EN EL RECUERDO


CONTENIDO DEL PREGÓN:

Mi querida familia, Otra vez con vosotros, otra vez entre vosotros para disfrutar y compartir de la presencia del Dios hecho pan y de la imagen de este Dios que nos cautiva y enternece. Hablaros de nuestro Dulce Jesús y de nuestra relación con El nos lo han puesto difícil los pregoneros que nos han precedido, pues ellos con su fácil palabra y sus profundos conocimientos nos deleitaron. Nosotros por el contrario recurrimos no a la palabra salida de una inteligencia cultivada, sino de un corazón tierno y sentido que será el que os hable con la confianza que me dais al ser los míos, mi familia, y en familia vamos a contar lo que sabemos y sentimos,

Espero seáis condescendientes con mi torpeza involuntario lamentando no poder duros tanto como merecéis y hubiésemos deseado, tratando de ser ameno para desde ahí haceros grato este charla que no pregón.

Y adentrándonos en el tema comenzaremos remachando que la devoción de Sabiote a Nuestro Padre Jesús Nazareno, Padre de esta villa muchas veces milenaria habrá que buscarla muchos siglos atrás, pues ya en el año 1550 existía una Cofradía de Hermanos de Sangre, según una nota adjunta hallada en un protocolo notarial del escribano público de nuestro pueblo, Antón López. En ella se dice que el priostre o Hermano Mayor de la Cofradía, a la sazón Hernán Antolino, pasó a Úbeda a comprar del cerero Miguel Millán, cincuenta y cuatro hachones de esperma para la procesión del paso. Ello nos confirma que en 1550 la Cofradía de Jesús contaba nada menos que con cincuenta y cuatro hermanos cuando nuestro pueblo solo tenía algo más de mil quinientas almas.

Por aquel entonces era capellán de nuestros nazarenos el presbítero beneficiado de nuestra parroquia don Francisco Gómez. A partir de aquí, las noticias de esta Cofradía en los protocolos notariales son casi nulas, dado que carecía de bienes tanto en propiedades rústicas como censos.
El hecho era un tanto a su favor ya que al carecer de re¬cursos económicos, los cofrades de Jesús centraban sus actividades en torno a los cultos tan austeros como llenos de entrega, espiritualidad y entusiasmo.

Tan pobre llegó a ser nuestra Cofradía como el Jesús que nos nace en
Belén, y fue tan pobre y tan pobres sus cofrades que la lámpara que ardía día y noche en su altar de Santa María, era alimentada en base a los cientos de panillas de aceite y alguna que otra alcuza o alcuzones que a Jesús ofrecían sus numerosos devotos, los más de ellos de humilde condición.


NUESTRO PADRE JESÚS, INQUILINO ILUSTRE DE LAS MOJAS

Sabido es que desde el inicio de la devoción a Jesús con la Cruz acuestas, el lugar de veneración fue la Iglesia de Santa María a cuyas campanas privilegió el Santo Rey para que la Villa rigiese con sus toques su rutinario vivir. Toques mañaneros anunciando el amanecer, toque del Ángelus que seguían los labriegos destacados en sus tajos, los de vísperas, oración. animillas, ánimas bien entrada la noche, y aquellos toques de rigor que fueron el del comienzo de las faenas y el que anunciaba el cese en el trabajo. De la función de las campanas de Santa María es fiel vocero el Fuero de Sabiote, manual de buen gobierno que debemos a San Fernando.

Cuando las Carmelitas Descalzas se posesionan de la vieja Iglesia de Santa María en 1584, los dos altares con mayor carga tradicional y devocional eran el de Nuestra Señora de la Soledad y el de Nuestro Padre Jesús, que en la cesión del obispo Sarmiento de Mendoza a las Carmelitas, entre sus cláusulas figuran que las monjas no podían señalar nuevos altares a las imágenes de la Soledad y de Jesús y al mismo tiempo se obligaron por siempre jamás a que sus cofrades tuviesen libre acceso el templo para venerar a sus titulares y celebrar tantos cultos como los mismos considerasen según sus estatutos o fuera de ellos.

Y ellos fueron aquellos humildes cofrades curtidos por la lluvia y por los soles, los que dotaron mucho antes que las Carmelitas tomasen posesión de la Iglesia de Santa María, los que a su costa y con sus sudores personales pavimentaron el cuerpo de iglesia con macizas losas de piedra jabaluna extraídas de nuestras canteras del Coso, y ellos fueron los que privándose de lo necesario, dotaron a nuestra iglesia de recios bancos de madera que en carretas trajeron de la Sierra de Castril para que sus cofrades y los fíeles siguiesen los divinos oficios devotamente.

Pero lamentablemente, las religiosas fueron exclaustradas de nuestro Convento en 1836, aunque la ornamentación del cuerpo de iglesia quedó intacta. Las religiosas solo pudieron arrancar de la Junta de Desamortización llevarse consigo sus imágenes de culto privado, archivo y breviarios. Santa María fue hogar para Nuestro Padre Jesús cien años más en que del mismo no quedó ni rastro: solo vaga por ahí una antigua fotografía de aquella joya perdida, que la codicia de alguien retiene egoístamente privando a las gentes de nuestro pueblo de conocer como era el Padre de Sabiote, nuestro Dulce Jesús de Nazaret. Era, recordamos muy vagamente una imagen de una gran dulzura y majestad, impresionante y expresiva con su rostro dolorido y compasivo que conquistaba a los corazones más endurecidos. No sabemos porqué en cada uno de nuestros pueblos, la imagen de Jesús con la Cruz acuestas arrastra, cautiva y enternece, y decimos mal al afirmar que no sabemos porqué Jesús atrae y atrapa a todo el que a su paso contempla a un hombre inocente humillado con un pesado madero sobre sus frágiles hombros, azotado y escarnecido. La cosa es bien sencilla: nos conmueve y nos llena de pesadumbre ver a todo un Dios ten escarnecido y maltratado solo por amar a los hombres hasta derramar hasta la última gota de su sangre preciosa para abrirnos las puertas del más allá, Solo así nos explicamos porqué el amor puede más que el sufrimiento, la vejación o la negación.

Confesemos que al paso de Jesús, el alma se nos cae a pedazos y sentimos verdadera envidia de Simón de Ciriné, arrimando el hombro para junto al Dios vilipendiado cargar con las culpas de una humanidad desentendida con el que más lo necesite. Y esa envidia que sentimos del Cirineo podemos mitigarla abriéndonos a los demás, ayudando a las personas desvalidas. Podemos servir de Cirineo caminando junto a los ancianos, que anclados en el viejo sillón de los que entes fueron espera su paso a mejor vida.

Llevar la Cruz con Jesús es también asistir a los enfermos confortarlos en sus sufrimientos, ayudar el débil sacándolo de una situación calamitosa ayudando al que sufre. Es esta la única vía para sacudir la envidia que sentimos viendo el Cirineo con el gran privilegio de caminar compartiendo la pesada carga del Dios que sufre amando.

Duro es ver caminar a Jesús con ese áspero y rudo madero que aplasta y oprime que agobia y hace caer en tierra una y otra vez al Dios del amor y del perdón. Esa es la Cruz de Jesús, la Cruz de los hombres no tiene aristas ni forma física, no se ve, no se palpa pero deja abatidos a los que calladamente saben sobrellevar las múltiples penalidades que la vida pone en el camino. Otras cruces que no vemos son las que en silencio llevan sobre sí otras gentes sobrecargadas de carencias y de calamidades: a estos les cuesta llevarla pese intentar imitar a Jesús no dejándola a mitad de camino de su propio Calvario.

Muchos de nosotros intentamos dar de lado o nuestra propia Cruz que siempre consideramos más pesada que la de nuestros semejantes. ¿Que sabemos nosotros cuan dura es la Cruz de los demás? Y mirando para otro lado quisiéramos romperla y destruirla, despegándola de nuestros hombros para cargarla sobre otros hombros más débiles y sufridos,

La Cruz de Jesús debe servirnos como modelo, no contemplándola como vil tormento ni patíbulo cruel, ni tampoco como instrumento de muerte.

Veámosla mejor como trofeo de la cruel batalla que libramos en nuestro duro caminar por la vida, y que ella nos sirva como a El le sirvió de dura escalera hacia la resurrección.

Jesús debe ser para todos un ejemplo a seguir: sobre su cabeza elevaron corona de punzantes espinas sin siquiera quejarse, pues más le dolieron las burlas, los insultos y la negación de los suyos. Por cetro le asieron una caña, por manto una túnica arapienta, le pegaban, le escupían y atado a una columna lo azotaron brutalmente. Y en aquel estado de Dios humillado, se dejó clavar en la Cruz que sirvió de patíbulo y allí nos redimió.

Un año y otro año, así durante siglos, nuestros nazarenos se azotaban sus espaldas y nuestras nazarenas cargaban sobre sus hombros sus cruces que guardan en sus hogares como un tesoro para tras del Sermón del Paso, llevarlas sobre sí las más de las veces en cumplimiento de una promesa que muchas de ellas hacen de por vida. Pronto nos llegará el Viernes Santo y otra vez Jesús volverá a recorrer nuestras calles arrancando a su paso miradas tristes y perdidas cargadas de lágrimas y de dolor, Jesús impone, Jesús consuela, Jesús nos hace fuertes y nos emociona cuando muy de madrugada lo vemos cruzar las puertas de Las Monjas para mostrarnos el camino que conduce a la resurrección. Y es ese el momento cumbre de nuestro austero Viernes Santo cuando a los acordes de nuestro Miserere Jesús enternece y emociona al más duro de los corazones. Y ahora, dejando a un lado al Dios que lleva cargando sobre sus hombros más de dos milenios la Cruz que eligió, nos vamos a centrar en la historia de cuando nace nuestro Miserere, de manos de quien y para quien se instrumentó Para ello se hace imprescindible conocer a los personajes que hicieron posibles tan sentidos acordes, los que hacen brotar de los presentes un mar de lágrimas.

Era ya muy avanzado el año 1860 cuando el entonces Prior de Sabiote don Manuel Segundo Jurado, hace gestiones para dotar a nuestra parroquia de un hábil organista capaz de arrancar de aquel grandioso órgano del Siglo XVII y de aquellas partituras de sabe Dios cuando, impresas en gigantes pergaminos aglutinados en voluminosos libros corales, las notas más solemnes que enriquecían nuestra liturgia.

Don Manuel Segundo realizó continuadas gestiones para lograr su propósito y fue en la musical Játíva donde nuestro Prior halló lo que buscaba: un músico espiritual y experimentado que a su vez fuese un hombre ejemplar y de intachable conducto. Y así fue cómo llegó a nuestro pueblo don Victoriano García Hernández, vecino de la ciudad de Játiva donde ejercía su profesión. Pero como a la hora de escudriñar nuestro pasado nunca sentimos pereza, nos centramos en la búsqueda de los orígenes de aquel genial artista que iba a dar para los nuestro, o mejor de su arte y que iba a convivir con ellos formando una familia cuya prole seria bautizada en la misma pila que nosotros.

Don Victoriano García "El Viejo", había nacido en la ilustrada ciudad de Salamanca el año 1833. Sabemos que su padre fue don Francisco García natural de Valladolid y doña Rosalía Hernández, natural de Salamanca.

Cuando don Victoriano contaba 25 años, es decir en 1858, pasa a Játiva Valencia para ejercer su profesión de profesor de música. Apenas se establece en Játiva allí enamora casando en la iglesia de San Felipe en 1859 con doña Carmen Alonso de aquella iglesia parroquiana, de la que sabemos fue hijo de don Vicente Alonso y doña Vicente Port, ambos de Játiva.

Siguiéndoles los pasos vemos que el 6 de junio de 1860 les nace su primer hijo al que al ser bautizado en San Felipe se le impuso por nombre el de su padre. Don Victoriano "El Viejo" carga los bártulos y con su esposa e hijo de pocos meses y su ágil batuta llega a Sabiote. Y aquí le sobreviene el primero de sus contratiempos, pues con solo 19 meses en nuestra villa fallece el 14 de mayo de 1862 el pequeño Victoriano. De él solo nos queda registrada su partida de defunción.

Pero el año 1862 fue un año clave para la familia García Alonso. Si en mayo fallece el pequeño Victoriano, el 20 de octubre del mismo año les nace en Sabiote la tercera de sus hijos, a la que le impusieron por nombre María como a su madre María del Carmen. De ella guardemos su partida de nacimiento que hace el número 3.413 de nuestro Registro Civil Viejo. Y en nuestra pertinaz búsqueda del dato, nos topamos con el hogar de aquel ilustre organista: don Victoriano y los suyos vivieron primero en la calle de Las levas, hoy Canónigo Utrera, y más tarde, buscando quizá la cercanía a nuestra parroquia lo vemos vecino de la calle de la Plaza, que no es otra que la hoy José Molina. No es de extrañar que nuestro ge¬nial músico buscase la proximidad a la Plaza de Abajo donde como organis¬ta estaba a dos pasos de la iglesia y como Director de nuestra Banda de Música se hallaba frontero a las Casas Ayuntamiento o de Cabildo donde de uso y costumbre ensayaban nuestros músicos.

Y por más que lo podamos intentar, perder el rastro de don Victoriano no es hacedero, pues frecuentemente los expedientes matrimoniales de la época conservados en el Archivo Diocesano de Jaén, aparece como testigo en calidad de organista el bueno de don Victoriano junto al sacristán mayor de entonces Pedro Carmona Navarrete.

Durante treinta años vivió y ejerció en Sabiote don Victoriano hasta que en 1890 pesa a la villa de Almadén como profesor de música quedando en Úbeda su hijo don Victoriano "El Joven".

Poco tiempo deleitó con su música a los vecinos de Almadén, pues el día 24 de febrero de 1893 a las tres de la tarde falleció el genial compositor en la calle Mayor de San Juan.

Del paso por Sabiote de don Victoriano "El Viejo" algo nos ha quedado: Dejó Innumerables amigos y fue padrino de bautizo de Victoriano Páez Almenara y de Victoriano Campos Campos (hermano de nuestro recordado Silverio) a los que impuso su nombre, siendo hijos ambos de dos grandes músicos sabioteños directores ambos de las bandas que entonces existieron en nuestro pueblo, llamados Eduardo Páez y José Campos.

Digamos como dato curioso que en 1684 nos azotó una tremenda sequía, los nuestros hicieron rogativas a San Ginés y en acta capitular de nuestro Ayuntamiento de 31 de marzo nos dicen textual: “Del mismo modo acordó se paguen doce pesetas y cincuenta céntimos a Don Victoriano García para pago de la música que por cuenta del Ayuntamiento asistió a la rogativa del Patrono San Ginés el retornarlo a su ermita".

Nunca nos censaremos de alabar le piedad de las gentes de nuestro pueblo, pues en el cabildo de 30 de junio de 1884, el Ayuntamiento mando pagar a don Victoriano como Director de la Banda por su asistencia a fiesta en honor a San Pedro, titular de nuestra parroquia, nada menos que 14 duros. Y siguiendo las huellas del autor de nuestro Miserere temas no nos faltan.


EL LUGAR DE NACIMIENTO DE DON VICTORIANO “EL JOVEN”

Mientras en la partida de casamiento de don Victoriano García Alonso, Registro Civil de Úbeda de 2 de junio de 1900, se nos dice que fue natural de Játiva, en la partida sacramental de San Isidoro de igual fecha se insiste en ser natural de Játiva. En ambos documentos se dice que don Victoriano tenía 29 años lo que hace que lo dieran por nacido en 1871, siendo la realidad que nació el 29 de septiembre de 1870.

Contradictoriamente en, "El Ideal Conservador" de Úbeda nº. 113 de 19 de enero de 1900, dicen que: "Nació en Úbeda, fue hijo de un maestro, se crió entre apuros… es rubio y frío como un ruso y perezoso y somnoliento como un moro. Valdría más si se distrajera menos..."

El autor de esta semblanza biográfica comete tres errores de bulto: Don Victoriano ni nació en Úbeda ni fue hijo de un maestro de escuela entendemos, ni se crió en apuros.

Igual error comete la persona que notificó el fallecimiento de don Victoriano "El Joven”, dijo ser natural de Úbeda de donde se creyó que era y por donde lo vio ambular más de 40 años.

Pero todavía hay quien refiriéndose a don Victoriano hijo, que su "naturaleza se la disputan las ciudades de Almadén, Úbeda y Sabiote habiendo venido el mundo un dio de templado sol primaveral de 1870 en Játiva, de padre valenciano y madre gaditana". Así se escribe la historia, pues flaco servicio prestan a ésta los que atolondradamente la cuentan torcidamente.

A tan desacertadas afirmaciones respondemos: Don Victoriano hijo no

pudo nacer en Almadén ya que su padre se trasladó allí en 1890, falleciendo tres años más tarde. Tampoco nació en Úbeda como erróneamente figura en los partidas sacramental y civil, pues ni aparece su de nacimiento en el Registro Civil ni en las Parroquias que por fortuna
conservan sus archivos. Descartada, también la ciudad de Játiva, pues el Victoriano García Alonso allí nacido en 1860 falleció en Sabiote, como hemos visto en 1862. Vistos detenidamente los archivos de las parroquias de Játiva, de San Pedro, Ntra. Señora de la Merced Santos Juanes o la Iglesia Mayor Colegial, ni rastro en ellos de nuestro don Victoriano, y menos aún en el Registro Civil de aquella ciudad.

Otro error de bulto del historiador de turno es la afirmación de que el padre de nuestro personaje fue valenciano y su madre de Cádiz, pues en tanto el primero nació en Salamanca, la segunda lo hizo en Jerez de la Frontera.


SABIOTE, CUNA DE DON VICTORIANO “EL JOVEN”

No es gratuita nuestra afirmación Por tal lo tuvieron nuestros padres y abuelos y en lo cierto estaban. Sí sus padres se establecen en Sabiote en 1860 donde residieron hasta 1890, ¿a donde iba a nacer el, segundo de los Victorianos? Ir a dar a luz Doña Fiaría Alonso a Játiva imposible, dada la distancia y la falta de familia en ella que la asistiera. De ahí que resulte negativa la partida de nacimiento en Játiva. Don Victoriano nació en Sabiote donde Sus padres residían, donde había fallecido su hermano mayor y nacido su única hermana.

Nacer en Úbeda no hubo lugar: no tenía familia alguna en ella ni era costumbre hacerlo en hospital alguno y menos ante la modesta economía familiar. Por el contrario los hijos venían el mundo en el lugar de residencia. Por ello, ni rastro alguno tampoco en los archivos de Úbeda.

Tampoco existe partida alguna en Sabiote por dos razones poderosas. El Archivo Parroquial se perdió en 1936 y como quiera que el Registro Civil dio principio en 1870, año de nacimiento de don Victoriano, ni fue dado de alta en el Registro Civil Viejo ni en el nuevo, como sucedió con otros muchos niños nacidos en aquel año clave. Pero afortunadamente no se perdió todo, nos quedó un traslado literal de la partida original que guardaba D. Eduardo Páez Zambrana, alumno del Maestro García Hernández que transmitida a su nieto Juan Campos Páez, consta que don Victoriano García Alonso fue bautizado en la parroquia de Sabiote el 10 de octu¬bre de 1870 por el Doctor don Agustín Casado García siendo sus padrinos Pedro Carmona Navarrete sacristán mayor de San Pedro y su mujer María Fernández Martínez, cosa normal dada la amistad que unía el organista al sacristán.

Don Victoriano "El joven" pase a Úbeda en 1890 cuando ya contaba 20 de años donde a partir de entonces hemos hallado hallado noticias en las actas municipales de Úbeda, donde aparece como Director de aquella Banda,


EL MISERERE DE DON VICTORIANO “EL VIEJO”

Queda fuera de toda duda el hecho de la composición del Miserere llevada a cabo el año 1873, siendo dedicada a Nuestro Padre Jesús de Sabiote. Es una pieza clave del buen hacer del Maestro García Hernández, fruto de sus continuados ensayos en nuestro órgano parroquial.

Expoliado el Archivo de nuestra Banda de música, solo hallamos en nuestro Archivo histórico Municipal un inventario de partituras e instrumentos de fecha el 10 de agosto de 1895 y entre sus fondos figuraba una partitura que dice: “MISERERE, marcha fúnebre batería solemne del Maestro García Hernández”.

Don Juan Pasquau en su "Biografía de Úbeda", pag. 547, refiriéndose a esta joya musical y al hijo del autor, don Victoriano “El Joven”, dice que éste “adaptó e instrumentó el famoso Miserere que se interpreta en la procesión de “El Paso”, pero la música de esta delicada composición es original de su padre, que fue también músico".

Sobre la fecha de su composición todos los autores son coincidentes: el año 1873 cuando el autor tenía 40 de edad y avecindado en Sabiote y su hijo que más tarde adaptó a su batuta lo obra cumbre de su padre, solo tenía tres años.

Lástima que la partitura original junto el total del expolio de los fondos musicales de nuestra Banca, muy ricos por cierto según el referido inventario. Mejor suerte ha corrido el "HIMNO A SAN PEDRO", titular de nuestra parroquia, compuesto expresamente para la novena que cada año le ofrecían sus parroquianos. Esta se conserva original en poder de este Cronista, y está fachada y rubricada por su autor en Sabiote el 15 de junio de 1855. En. el inventario comentado figura non el número 554, número que aparece también en la parte superior derecha junto a la Palabra “ÓRGANO”.

Y creyendo haber expuesto modestamente el fervor, el amor y la pasión que Sabiote siente por su Dulce Jesús, su Nazareno del alma y demostrado suficientemente con pruebas contundentes quiera y para quien se instrumentó nuestro Miserere, no quisiéramos finalizar sin antes pediros disculpas por mi torpeza en el planteamiento de éste humilde pero sentido¬
pregón, asegurándoros que he dado todo lo que tenía sin quedarme con nada. Mis disculpas pues porque vosotros sois merecedores de algo mejor.

Gracias al señor Presidente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora del Primer Dolor, que nos han permitido dar a conocer el fruto de tantas horas de búsqueda y tanto esfuerzo que servirán para que de una vez por todas poner las cosas en su sitio, dando al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Mi gratitud por vuestra paciencia en aguantarnos y como no, por vuestro saber estar y la atención prestada. Como siempre, ya sabéis que os llevo en mí corazón y nada tenéis que darme porque os quiera. Un abrazo.


Ginés TORRES NAVARRETE
Cronista.
Hijo predilecto de la Villa
Viernes, 20 de marzo de 2009

NOS HA NACIDO UN LIBRO

El pasado viernes, dia 8 de mayo en curso, fue presentado en la Parroquia de Torreperogil, "Santa María la Mayor", el nuevo libro de D. Ginés de la Jara Torres Navarrete.
Se titula "NUESTRA SEÑORA DE LA MISERICORDIA, PATRONA DE TORREPEROGIL, HISTORIA DE UN AMOR".
A dicho acto acudieron numerosas personas del pueblo, así como representantes de los Ayuntamientos de Torreperogil y Sabiote. Igualmente estuvo presente el Sr. Saez Aparicio, Presidente de la Unión de Cofradías de Úbeda, y la Presidenta de la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia de Torreperogil y otras muchas personalidades. Tambien estuvo representada la Casa del Pueblo, en la persona de su anterior Alcalde, el Sr. D. José Villar Crespo.
El libro se puede adquirir en diversos establecimientos de Torreperogil, sitos en la plaza de la villa y Mercado de Abastos.
Gracias al esfuerzo de Parroco, D. Alfonso Garzón Vera y de la propia Cofradia de Ntra. Sra. de la Misericordia, así como al de otras muchas peersonas, pudo ver la luz esta nueva publicación, cuyo esfuerzo intelectual se lo debemos a D. Ginés Torres Navarrete, su autor.

En el acto de presentación, Ginés Torres tuvo a bien intervenir con el siguiente discurso:


NOS HA NACIDO UN LIBRO

Mis queridos hermanos, hijos todos de este Gran Señora que es María Santísima de la Misericordia, que a la vez por la Gracia de Dios, somos nada menos que hermanos en Cristo Jesús. A todos paz y bien.

Aquí estamos codo con codo, a vuestro lado, para compartir el amor que sentimos por nuestra Madre común y Patrona nuestra la Virgen Santísima, Madre de Misericordia.

Sentimos una honda satisfacción y alegría el poder ofreceros para vuestro gozo y el de los vuestros, un libro que no es un libro cualquiera, es nada menos que la Historia impresa de María Santísima, que tanta misericordia ha derramado, derrama y derramará sobre los hijos de esto noble y laborioso pueblo, tan buen hijo de tan excelsa y solicita Madre. No hay ni habrá un solo torreño, donde quiera que lo lleve el destino, que no lleve en lo más hondo de su corazón a su Virgen querida de la Misericordia, y menos aún Torreño alguno que cruzando nuestros arrabales no vaya acompañado con una estampa de esta generosísima Señora, que es madre entrañable de los hijos que se van y de los que se quedan. A todos los lleva Ella en lo más profundo de su pecho misericordioso y bajo su manto milagroso los cobija.

Hemos repetido en múltiples ocasiones que por esta Gran Señora y esta grandísima Madre, somos capaces de echarnos tretas, dando todo cuanto somos y poseemos. Nuestra alma se agiganta cada y cuando mencionamos el Dulce Nombre de María y nuestro corazón estalla de alegría y se enternece cuando la contemplamos con ese rostro bello y comprensivo que tanta confianza nos inspira,

Son con este tres libros los obsequiados a María Santísima, en los que cantamos sus grandezas y sus cuidados por tres pueblos hermanos cuyos caseríos formen un gigantesco triángulo de distancias y de efectos. Nos nació primero en el año 1990 la "Historia de la Aparición, Romería, y Voto de Sabiote a su Patrona la Virgen de la Estrella”, con una carga documental que va del año 1250 hasta nuestros días. En 1994 ve la luz mi segundo libro sobre nuestra Soberana Señora titulado "Nuestra Señora de Guadalupe Señora de las Aguas, Patrona de Úbeda”, que comenzando con su aparición a Juan Martínez del Gavellar en 1382, que nos canta sus prodigios hasta el año 1982. Seiscientos años derramando favores sobre nuestros hermanos de Úbeda y otros muchos devotos que bajo su manto buscaron amparo. Y ahora nos nace este libro que estamos presentando en sociedad bajo el título de “Nuestra Señora de la Misericordia Patrona de Torreperogil, Historia de un Amor", la historia llana y sencilla de un amor de medio milenio de unos hijos fieles y amantísimos hasta el extremo mirándose siempre en el espejo de la más generosa de les Madres. Quinientos años de un amor sin dobleces, de todo un pueblo que además de Patrona y Protectora la tenemos por Alcaldesa Honoraria que con firmeza lleva entre sus manos el bastón de mando que sus hijos le ofrendaron. ¿Quien con más majestad y fortaleza puede empuñar su bastón, símbolo de autoridad ? ¿Quien con más equidad y justicia actuará sobre su querido rebaño, Ella que es la Di¬vina Pastora ? ¿Quien mejor que Ella nos Conducirá hacia las verdes praderas que su Divino Hijo nos tiene preparadas?

Seguros podemos estar que con una Alcaldesa que con mano firme nos gobierna en lo temporal, llegaremos a buen puerto en lo espiritual para de su mano ser presentados ente el Sol de Justicia que ese Niño precioso y vivaracho que lleva en sus brazos. Ello hará la presentación de cada uno de nosotros y ya veréis que Madre nos regaló Dios y que Alcaldesa nos conduce hasta más arriba del azul del cielo.

Para conocer con que intensidad Torreperogíl ha amado y amó a su Excelsa Patrona, tenemos que adentrarnos en las páginas de este libro. Veréis como el entonces escribano público de nuestro pueblo Alfonso de Jerica, da testimonio del primer milagro obrado por Nuestra Señora nada más pisar suelo torreño. Veréis como la Señora comienza a derramar Misericordia sobre una infeliz manquita que fue el origen de la bella advocación con la que la honramos.

Veréis cuan antiguo es el patronazgo que sobre nosotros ha ejercido y ejerce este gran Señora que hoy nos preside. Veréis como y cuando nació nuestra Cofradía, conoceremos sus antiquísimos estatutos, los bienes materiales con los que el pueblo llano la dotó, donde estuvo la famosa Oliva de la Virgen de la que contaban nuestros abuelos, que producía aceite bastante para que su lámpara ardiese noche y día, las donaciones que le hicieron sus devotos torreños y forasteros a partir del siglo XVI, la fundación de las capellanías en la ermita del Espinar, como llega la advocación de la Misericordia a Sierra Morena o a las minas de Vilches, todo lo referente a su ermita como es la construcción de la Capilla Mayor que aún se conserva, cuando y por quien se labró la medía naranja, tan bella como impresionante, el maestro cantero que cinceló el desaparecido pórtico de tan bellas arcadas, quien construyó la vivienda de los santeros, como y cuando se labró el camarín de Nuestra Señora, uno de los más bellos de nuestra Diócesis, obras de conservación, la reedificación de nueva planta de la actual cuerpo de iglesia con aquellos espectaculares operaciones jornal, teja, ladrillo y pavimento, y aquellos desfiles de escolares portando bajo sus frágiles brazos una teja o un ladrillo, muchas de ellas firmadas.

Los favores y las gracias que Nuestra Señora ha derramado sobre nosotros son incontables como veréis el adentraros en estas páginas. Pero no podemos desaprovechar histórico momento en que sus hijos nos hallamos en torno a Ella, sin dar a conocer tres hechos milagrosos ocurridos en un ayer no lejano. Era el año del Señor de 1855 cuando por estas tierras se cernía la mayor de las calamidades entonces conocidas. Un día hizo acto de presencia por estas lomas el cólera morbo asiático. Estaba entre los nuestros don Antonio de Benavides y Fernández de Navarrete conocido ministro de la Corona nada menos que tres veces, cuando el cólera le alcanzó, pero como única tabla de salvación se puso bajo el manto de nuestra Virgen de la Misericordia. La presencia de don Antonio estaba justificada: había adquirido las propiedades que en nuestro pueblo poseyó el conde duque Santisteban habitando por ende la llamada Case del Conde, Don Antonio se salvó de una muerte segura, y noticioso su hermano el famoso Cardenal Benavides, Arzobispo de Zaragoza, una de las veces que pasó por el carriel de La Loma se llegó hasta el Santuario de La Misericordia y le ofrendó la Cruz Pectoral que llevaba en su pecho.

Otro milagro mil veces referido por nuestros mayores fue el obrado en la persona del General de la Torre, Don Sebastián de la Torre del Villar; nació en Torreperogil el 5 de febrero de 1842. General de División de infantería, fue éste el último Gobernador Militar de Filipinas.

Cuando los Estados Unidos de Norteamérica declararon la guara a España, estos se unieron a los rebeldes filipinos a los que el General de la Torre causó varios descalabros militares. Rendidas nuestras fuerzas buscaron sin descanso al General responsable de la defensa de aquellas islas. Disfrazado de campesino en la Isla de Mindanao, don Sebastián iba campo a través al puerto para ver el modo de salvar su vida. Cuando en su empeño se hallaba agotado por la sed y el hambre, salió a su encuentro una hermosa Señora llena de dulzura y majestad que le dijo: “Hijo, no desmalles, que yo te protegeré. Apresúrate que en el puerto hay un barco presto para zarpar”. Sacando fuerzas y animado por la Señora, alcanzó el buque de nombre “Ciudad de York”, viéndose libre del pelotón que lo perseguía. Pero como ya estaba bajo bandera inglesa no hubo lugar a la detención. Cuando el General de la Torre sacó su cartera y vio en ella la estampa de nuestra Patrona, cayó en tierra bañándola en lágrimas de agradecimiento. Ya en nuestro Pueblo la primera visita fue a la Virgen, y de bruces ente Ella dejo caer a sus platas su sable y sus medallas. Cuentan que envuelto en lágrimas susurró: “Señora Mía, que torpe estuve cuando te tuve a mi lado”.

Otro torreño salvado por nuestra Señora de aquella tragedia que fue el desastre colonial fue don Bartolomé Martínez Malo, que fue sobrestante de ferrocarriles en Filipinas. Hijo de don Diego Martínez de la Torre, farmacéutico en Torreperogil en 1896, pudo también salvarse de aquella tragedia pero cuando el barco estaba en alta mar rumbo a nuestro continente, una fuerte tormenta estuvo a punto de hundirlo. Muy hijo de Nuestra Señora, don Bartolomé se asió a una estampa que llevaba y rezando fervorosamente el Santo Rosario la tripulación pudo ver como las aguas se calmaban arribando felizmente el puerto de Cádiz. Agradecido mandó labrar a un artífice de Córdoba un barquito en agradecimiento.

En este libro tenéis el fruto de largas horas de trabajo en la búsqueda del dato en archivos y bibliotecas. No hemos hecho lo que queríamos por haber quedado huérfanos de nuestros fondos documentales, pero sí del agua derramada bastante hemos recogido,

Pero de este esfuerzo Intelectual no sentimos orgullo alguno, sí de haber dado a conocer algo que todos ignoraban en estos tres pueblos hermanos que son Sabiote Úbeda y Torreperogil, pueblo el primero donde nacimos y que por generosidad de su Ayuntamiento somos Hijo Predilecto, que no por nuestros méritos. Úbeda donde vivimos casi una docena de años donde igualmente se nos adoptó también sin merecerlo, y Torreperogil, que me regaló la mujer que me ha hecho feliz, que me dio cuatro hijos de los que nos sentimos tremendamente orgullosos, y todos sus habitantes que nos abrieron sus brazos y nos acogieron, me dieron su amistad y acabaron adoptándome, declarándome, por tanto, un torreño más.

A este trio de amores hemos correspondido dando a conocer la Historia de su ayer y de sus Patrones por las que viven y se desviven. A cambio de mis sacrificios solo pedimos a la Santísima Virgen que ampare a sus habitantes y no les falte nunca el pan, la sal, ni el agua. Muchas gracias por vuestras atenciones, que intentaremos pagar queriéndonos a corazón abierto, Que disfrutéis con su lectura y os sintáis felices.



Ginés TORRES NAVARRETE

Cronista. Hijo Predilecto de Sabiote y Adoptivo de la Ciudad de Úbeda y Villa de Torreperogil

jueves, mayo 07, 2009

JAÉN Y EL PARO

[Artículo de opinión emitido en Multimedia Giennense el 06/05/2009 (Cadena SER)]

Ayer se hicieron públicas las cifras del paro y verdaderamente son alarmantes; sin ser catastrofistas, es como para, literalmente, rasgarse las vestiduras. Que en el mes de abril más del 50% del paro registrado en toda Andalucía se haya producido sólo en la provincia de Jaén, es para que se enciendan todas las alarmas y se entre a saco positivamente en esta provincia de una vez por todas. Si a esto añadimos que el precio del producto estrella, el aceite, está por los suelos, el panorama es totalmente desolador; y ya digo, eso sin ser catastrofista.

Se nos ha vendido, como panacea y como discriminación positiva para nuestra provincia, el Plan Activa Jaén. Ya tuve ocasión desde estos mismos micrófonos de señalar que este Plan Activa era como el Plan Jaén –el de Franco-, pero sin pantanos. Y es que el tan traído y llevado Plan Activa no supone una mayor inversión, una inversión extraordinaria; es, simple y llanamente, el envoltorio o la marca en que se envuelven las derramas presupuestarias estatales y autonómicas en función de su población; y hasta es fácil que no llegue a ejecutarse todo lo programado, como viene siendo habitual.

Que haya casi 50.000 giennenses inscritos en el paro –eso sin olvidar que muchos parados no figuran en esas listas- debe hacer pensar a nuestros políticos que no se están haciendo los deberes. En el sector primario, con una minería inexistente –lógicamente nada en pesca- y una ganadería en retroceso, sólo nos queda la agricultura como motor económico provincial; pero es que resulta que el monocultivo del olivar, cada vez genera menos jornales –principalmente por la mecanización-, con precios en origen por debajo de la rentabilidad; sería precisa una mayor diversidad agrícola que proporcionara trabajo durante todo el año; eso, claro está, acompañado de una serie de medidas políticas que permitieran que aquellas personas que antaño dejaron el campo por la ciudad, pudieran volver al régimen agrario, es decir, la derogación del famoso decretazo del sector agrícola, aún vigente.

En el sector secundario, salvo algunos tímidos focos en Linares, La Carolina y Martos, nada de nada. ¿Hemos reparado en las infraestructuras que permitan instalarse industrias importantes que generen empleo? Jaén es la única provincia andaluza sin aeropuerto –lo de Granada es una broma-, el desmantelamiento ferroviario es una realidad y tenemos una red de carreteras más propia de Zimbabue que de una Comunidad Autónoma que dice hace tiempo haberse instalado en la segunda modernización.

En cuanto al sector terciario, el de los servicios, parece que el turismo es la gran esperanza de algunas zonas con tirón, como las ciudades monumentales y los parques naturales; pero la política de precios, poco competitivos, puede dar al traste con todo.

Lo dicho, nuestros políticos, después de tantos años, no han hecho los deberes. Es preciso que generen ilusión, trabajo; que nuestra provincia ofrezca alternativas y atractivos laborales para que nuestros jóvenes no tengan que marcharse, para generar un tejido industrial y de servicios que absorba las promociones universitarias y otras disciplinas profesionales; en definitiva, trabajar más por la provincia y menos por conservar el sillón. Buenas tardes.

viernes, mayo 01, 2009

Bernardo López y el Dos de Mayo

Pulse para acceder a su obra
Un vacío de memoria hizo que algunos atribuyéramos durante un instante a Almendros Aguilar un famoso poema de Bernardo López. Afortunadamente de inmediato nos sacaron del error.
Y hablo de vacío de memoria porque escalar el monumento que Bernardo López tiene dedicado en Jaén fue uno de mis entretenimientos infantiles.
Y hablo de vacío de memoria porque todavía recuerdo que un ejemplar de la tercera edición de 1908 de las «Poesías» del insigne poeta, se lo dejé hace muchos años a un amigo. Amigo que, por cierto, debe andar continuadamente corto de la suya porque todavía no se ha acordado de devolverlo.
Y hablo, en fin, de vacío de memoria porque, afortunadamente, un segundo ejemplar de esa misma obra sigue esperando en las estanterías de mi casa a que el otro, el que presté, vuelva a hacerle compañía.
La Asociación Cultural Ubetense «Alfredo Cazabán» ha digitalizado ese ejemplar, el que me queda, y ahora quienes estén interesados en recordar o en saber quién fue poéticamente hablando Bernardo López, pueden hecerlo consultando su biblioteca.
Sea esa reproducción en desgravio de aquel lapsus momentáneo y sirva, por qué no, de reproche para todos aquellos que piden libros que luego no acaban nunca de devolver.

domingo, abril 26, 2009

EL ALFEREZADGO DE LAS COFRADÍAS DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LA COLUMNA Y CRISTO DE LA VERA CRUZ DE LINARES.

EL ALFEREZADGO DE LAS COFRADÍAS DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LA COLUMNA Y CRISTO DE LA VERA CRUZ DE LINARES.

Ginés de la Jara Torres Navarrete


La cofradía de Jesús de la Columna fue fundada en la parroquia de Santa maría la Mayor, de Linares, a mediados del siglo XVI con talla de gran valía, así como a Virgen que lo acompañaba. Ambas imágenes veneradas en la capilla gótica de la Santísima Trinidad, entierro y patronato de los Poves y Aguilera. Hacía estación el Jueves Santo por la tarde ignorando por nuestra parte cuando dejó de existir. Aventuramos que ello tuvo lugar en la desamortización de 1836, pues unos años antes vemos procesionar a sus titulares.
Su primer Alférez Mayor, encargado de portar en las manifestaciones públicas y procesión del Jueves Santo el estandarte de la cofradía, fue Don Pedro de Poves y Aguilera, capitán del os reales Ejércitos, casado en Santa maría de Linares en 1589 con doña Luisa de Molina de Coba. Aquel alférez fue XXI nieto de don Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid Campeador, y de doña Ximena Díaz de Asturias.
Le sucede su hijo, D. Alonso de Poves y Aguilera, alcalde de Linares por el estado de los hijosdalgo en 1629 y su regidor perpetuo, bautizado en la Iglesia Mayor de santa María el 10 de noviembre de 1599, donde falleció en 1671, siendo sepultado en la mencionada capilla de la Santísima Trinidad. Capitán de los Reales Ejércitos, casó en Linares el 21 de octubre de 1619 con doña Catalina de vera y Palomino, de donde fue natural.
En 1672 sucedió el hijo de anterior don Agustín de Poves y Aguilera, Caballero de Santiago que al fallecer sin sucesión sucede en el alferezazgo su hermana:
Doña Luisa Manuela de Poves y Aguilera, bautizada en Santa María de Linares el 14 de abril de 1646 y en donde contrae matrimonio en 1662 con don Pedro Gregorio Piédrola de la Cueva, patrono por casamiento de la capilla de la Santísima Trinidad en Santa María de Linares. Un cuñado de éste, don Cristóbal de Poves y Aguilera casó en Jódar en 1716, donde testó el 28 de enero de 1720 ante Luis José López de Algaba, manifestando guardar en su cada de Linares “… un estandarte de Jesús de la Columna un dosel de tela para tapar a Su Majestad…” (1)
Sucede a los anteriores su hijo don Luis Alfonso Piédrola de la cueva, Caballero de Santiago y Paje de Su Majestad, que al fallecer sin sucesión hereda bienes y honores su hermana:
Doña Juana María Piédrola de la cueva, bautizada en Santa María de Linares el 28 de enero de 1667, casó en esta iglesia mayor el 25 de abril de 1697 con don Pedro Antonio de Nava y Monsalve de San Martín, mayorazgo del Caballerizo Ortega y Caballero 24 de Úbeda a perpetuidad. Había sido bautizado en Vélez-Málaga, San Juan, el 2 de febrero de a1676.
Al anterior sucede su hijo don Rodrigo Antonio de Nava y Piédrola, bautizado en San Nicolás, de Úbeda, el 25 de abril de 1701. Caballero 24 de Úbeda y su regidos perpetuo y preeminente, casado en Vélez-Málaga, San Juan el 17 de diciembre de 1730 con doña Nicolasa Vozmediano Zúñiga de la Concha, bautizada en dicha ciudad y parroquia el 22 de julio de 17l6. Señora del Castillo de la Mar Baja en Torrox y regidora perpetua de Vélez-Málaga.
De los anteriores fue hija primogénita y por tanto sucesora de los bienes y honores de sus padres, doña Juana de Nava y Vozmediano, bautizada en Vélez-Málaga, San Juan, el 0 de abril de 17833. Señora del Castillo de la Mar Baja en Torrox, mayorazgo del Caballerizo Ortega de Úbeda y regidora perpetua y preeminente de esta ciudad y de la de Velez-Málaga. Casó en San Nicolás de Úbeda el 0 de noviembre de 1753 con don Juan Antonio González de Aguilar Ponce de León, bautizado en la iglesia mayor de Santa María, de Ecija, el 11 de septiembre de 1704. Regidor perpetuo de Écija y de Úbeda, de los que fue hijo único:
Don Francisco de Paula González de Aguilar Ponce de León y Nava, bautizado en Santa Bárbara de Écija el 31 de mayo de 1758 y fallecido parroquiano de San Nicolás de Úbeda el 1 de octubre de 1844. Caballero de Carlos III, Corregidor de Úbeda y su regidor decano preeminente, regidor de Linares y de Vélez-Málaga, último Señor delo Castillo de la Mar Baja en Torrox, del mayorazgo del Caballerizo Ortega de Úbeda, de los alferezazgos mayores de las cofradías de Nuestro Padre de la Columna y de la del Cristo de la Vera Cruz de Linares y otros muchos patronazgos, por haber sido abolidos por las Cortes de Cádiz en 1812.
Durante el disfrute de don Francisco de Paula González de Aguilar del alferezazgo del Cristo de la Columna, surgieron ciertas desavenencias entre la Junta de Gobierno de la Cofradía y su Alférez Mayor, queriendo privar a éste de tan honroso derecho de portar el estandarte como se tenia costumbre, Aguilar y Nava acude al obispado de Jaén para ser amparado en su derecho. Hemos hallado el fallo del cabildo catedral, escrito en papel del Estado, sello cuarto de cuarenta maravedís y año 1822 que dice: “ Nos el Doctor Don Manuel Rodríguez Palomeque, Provisor y Vicario General de este obispado, etc…
Hacemos saber al Prior o Cura de la Iglesia Parroquial de la Villa de Linares, que en el expediente seguido en este Tribunal , a instancia de Don francisco de Paula González de Aguilar Ponce de León y Nava, Caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos Ternero, vecino de la ciudad de Úbeda, sobre posesión del derecho de llevar el Estandarte o Guión, en la procesión que se hace los días de Jueves Santo por la Hermandad del Señor de la Columna, sita en dicha Iglesia, hemos decretado en este día la providencia del tenor siguiente:
Auto: Hágase como se propone por el Fiscal de este Tribunal en su anterior escrito, llevándose a debido efecto la providencia de nueve de mayo último en virtud de la cual se dio a Don Francisco de Paula González de Aguilar Ponce de León y Nava la posesión real actual corporal del quasi del derecho de llevar el estandarte o Guión de la cofradía del señor de la Columna en la procesión que en la tarde del Jueves Santo y demás que celebra en la Iglesia Parroquial de la villa de Linares; y líbrese el conducente despacho de comisión al Prior o Cura de la dicha Iglesia, con inserción de este auto, para que aceptándola en la forma ordinaria, e impartiendo en caso necesario el auxilio de los Sres. Alcaldes constitucionales, de aquella villa, ampare a don francisco de Paula González de Aguilar Ponce de León y Nava en la citada posesión, verificada el día ocho de junio del referido año, dándose testimonios que pidiere de ello para los efectos que le convengan, Lo mando y firmará el Señor Doctor don Manuel rodríguez Palomeque, Provisor y Vicario general de este obispado de Jaén, a siete de marzo de mil ochocientos veinte y dos. Doctor Rodríguez. Ante mi Antonio Yáñez.
Y para que tenga efecto lo decreto por nos en el auto inserto, damos comisión por el presente, a dicho Prior o Cura en suficiente forma, con las facultades necesarias, y la de impartir en caso necesario el auxilio de los Sres. Alcaldes constitucionales, a cuyo fin sirve este despacho de exhorto en la debida forma. Dado en Jaén, siete de Marzo de mil ochocientos veinte y dos. Doctor Don Manuel rodríguez Palomeque. Por mandato de su Señoría Antonio Yáñez.”
Puestas las diligencias del tribunal eclesiástico de Jaén en manos del notario de Linares, Juan Sánchez y Fernández, éste lo notifica al Primor de Santa maría a fin de que restituya su derecho a Don Francisco de Paula. La aceptación de dicho prior dice así: “he visto el despacho que antecede del Señor Provisor y Vicario general de este obispado, por el señor Don Luis de Valenzuela, Prior de la Iglesia Parroquial de esta villa dijo: Que aceptando como acepta la comisión que por el se le confiere, mando: se le despache a don Francisco de Paula González de Aguilar Ponce de León y Nava, vecino de la ciudad de Úbeda, en la posesión que se le dio en el día ocho de junio del año último (1821), del Estandarte o Guión de la cofradía del Señor de la columna, y en ella se amparó, y que no se le despoje ni perturbe de modo ni con pretexto alguno, sin que primero sea oído y venido a fuero y derecho: U por este auto así lo proveyó y firmará, e yo el notario que doy fe, en dicha villa de Linares a catorce días del mes de marzo del año de mil ochocientos y veinte y dos. Doctor Don Luis de Valenzuela. Ante mi Juan Sánchez y Fernández.”
Existe una diligencia del notario haciendo constar que habiendo pasado a las casas de Don José María González de Aguilar y Bahamonde, hijo del alférez y preguntado por su señor padre, este respondió estaba en la ciudad de Úbeda, que le pasaría recado. Y así sucedió, pues don Francisco de Paula se personó en Linares donde en presencia del notario, la cofradía le dio la solemne procesión del estandarte el 30 de marzo de 1822 (2).

LOS ALFÉRECES MAYORES DEL CRISTO DE LA VERA CRUZ
Otra de las cofradías de penitencia de las fundadas en Linares en tiempos remotos fue la del Cristo de la Santa Vera Cruz. Suponemos que como la anterior, se serviría en Santa María, única Iglesia parroquial del Linares de entonces.
El primero de los alféreces mayores de aquella antiquísima cofradía del que tenemos noticia es de don Juan Díaz< tenorio, bautizado en Santa maría de Linares el año1581, donde falleció parroquiano en 1646. Había sido regidor perpetuo de Linares y a la vez Alférez Mayor de su Consejo en 1622, año en que contrae matrimonio con la vecina de Linares Doña Francisca Marín de la Cueva de la que sabemos fue bautizada en la Iglesia mayor de Santa maría el 3 de marzo de 1601, siendo sus padres el Licenciado don Luis Marín de la Cueva y Doña Catalina de Barragán.
El 13 de enero de 1624 los anteriores bautizan en Santa María de dicha ciudad a su hija doña María de la Cueva y Tenorio, quien casa en 1635 en la referida parroquia con don Luis Piédrola de la cueva, Bautizado en Santa maría de Arjona el 5 de marzo de 1619, falleciendo en Linares en 1650, siendo regidor de dicha villa y Capitán de sus milicias junto con las de Arjona en 1639. Testó en Linares el 8 de julio de 1648 ante Juan Muñoz Porcel, dice ser primo de su mujer, añadiendo que enfermó en la guerra de Cataluña “donde serví a Su Majestad”. Sucedió a su suegro y tío en el alferezazgo de la Santa Vera Cruz.
Al anterior sucedió su hijo don Pedro Gregorio Piédrola de la Cueva, bautizado en Santa maría de Linares el 29 de mayo de 1641, falleciendo aquí en 1697. Fue alcaide del Castillo de Linares en 1690 donde contrajo matrimonio el 21 de mayo de 1662 con doña Luisa Manuela de Poves y Aguilera, bautizada en dicha parroquia el 14 de abril de 1640.
Sucedió el mayorazgo de su casa don Luis Alfonso Piédrola de la Cueva, caballero de Santiago en 1639 y Paje de su Majestad, que al fallecer sin sucesión sigue Alférez Mayor su hermano don Bartolomé, Alcaide del Castillo de Linares en 1703, que había sido bautizado en Santa María el 22 de marzo de 1677, siendo más tarde caballero de calatrava. Este toma posesión del alfere4zazgo mediante cartas apostólicas del Nuncio de su Santidad don Esteban González de Mena Medrano, dadas en Madrid el 10 de enero de 1728, todo ello ante Tomás de Molina, notario apostólico de Madrid el 24 de marzo de 1728. Consta que don Bartolomé tomó posesión de tal cargo en Linares de manos del Rvdo. Padre Francisco Antonio Leal, Comendador del Monasterio de Mercedarios Calzados de Jaén, acto al que asistió la Cofradía de la Vera Cruz. (3)
Por muerte sin sucesión del anterior, bienes y honores pasan a su única hermana doña Juana María Piédrola de la Cueva, bautizada e Santa María de Linares, 2l 29 de enero de 1667, donde casó el 25 de abril de 1697 con don Pedro Antonio de Nava y Monsalve de San Martín, bautizado en Vélez-Málaga, San Juan, el 2 de febrero de 1676, Caballero 24 de Úbeda a perpetuidad y mayorazgo del Caballerizo Ortega de Úbeda.
A la muerte de los anteriores, pasa a ser Alférez Mayor de la Vera Cruz su único hijo don Rodrigo Antonio de Nava Piédrola de la Cueva, bautizado en San Nicolás de Úbeda el 24 de abril de 1701. Caballero 24 de Úbeda y mayorazgo del Caballerizo Ortega, casado en Velez-Malaga, San Juan, el 17 de diciembre de 1730 con doña Nicolasa Vozmediano Zúñiga de la Concha, bautizada en dicha ciudad y parroquia el 22 de julio de 1717. Señora del castillo de la Mar Baja en Torrox y regidora perpetua de Velez-Malaga. Este don Rodrigo Antonio cantó misa viudo, y ya presbítero en Úbeda, toma posesión del alferezazgo de la Vera Cruz. A tal efecto se trasladó a la entonces villa de Linares y de aquel acto dijo:
“Testimonio Luis Antonio Gutiérrez del Castillo, notario de Linares, el 3 de mayo de mil setecientos y cuarenta y nueve, en que hace relación que dicho día como a las nueve de la mañana, estando en la Iglesia Parroquial de dicha villa, vio asistir a don Rodrigo Antonio de Nava y Piédrola, presbítero, a la procesión que en dicha iglesia celebró la Invención de santa Vera Cruz, y vio que al principarse dicha procesión, don Francisco de Aguiaro, beneficiado de dicha iglesia, entregó a don Rodrigo el Estandarte o guión para que lo llevase y concluida dicha función por el dicho don Rodrigo, pidió a dicho notario testimonio del acto de dicha función, cuyo testimonio compone de una foxa” (4)
Como hija primogénita y por tanto sucesora de los honores y mayorazgo de su padre fue doña Juana de Nava y Vozmediano, bautizada en San Juan de Velez-Malaga el 0 de abril de 1733, señora del castillo de la Mar baja de Torrox, mayorazga del Caballerizo Ortega de Úbeda, regidora perpetua de esta ciudad el 10 de julio de 1733. Alférez Mayor de la Vera Cruz por casamiento con dicha doña Juana.
Sucedió el único hijo de los anteriores don Francisco de Paula González de Aguilar Ponce de León y Nava, Bautizado en Santa Bárbara de Écija el 31 de mayo de 1758 y fallecido en Úbeda en el Palacio del Caballerizo Ortega el 1 de octubre de 1844. Fue por tanto el último de los alfér3ces mayores de Nuestro Padre Jesús de la Columna y de la Vera Cruz de Linares, y último gran mayorazgo del fundado por el Caballerizo Mayor de la Emperatriz, don Cristóbal de Ortega Salido. Este acumuló innumerables mayorazgos, vínculos y patronatos entre ellos el de los Poves y Aguilera y el de los Piedrola de la Cueva Linarenses, cuyas posesiones figuran detallada y extensamente en el Libro Becerro de bienes del Caballerizo que consta de 332 folios. Toda una institución, hoy sólo historia.
GINÉS DE LA JARA TORRES NAVARRETE
Trabajo publicado en la Revista ALTO GUADALQUIVIR, obra social y cultural de CajaSur.
NOTAS:
1.- Leg. 1347 f. 14, Archivo de Protocolas de Úbeda.
2.- Una nota expresa, que dicho auto está registrado al folio 223 vuelto núm. 2884 y que don Francisco de Paula pagó cuatro reales el 8-3-1822 y firma Yturriaga.
3.- Libro Becerro del Mayorazgo del Caballerizo, folio 172.
4.- Inventario de partición de bienes de don Rodrigo Antonio de Nava ante Juan de Alaminos Calatrava, leg. 1416, año 1756, nota núm. 333.
Nota.- sobre la alcaidía del Castillo de Linares, conservamos noticias del título dado por Felipe V en Madrid, el 3-10-1710 a don Bartolomé Piédrola de la Cueva.

jueves, abril 16, 2009

MANDAS AL DULCE JESÚS DE UBEDA

MANDAS AL DULCE JESÚS DE ÚBEDA
Ginés de la Jara Torres Navarrete

Nuestro Padre Jesús, humillado y escarnecido, Padre de Úbeda, ha recibido de ella desde Dios sabe cuando la mas filial de las devociones y por ello se siente mimada, amparada y segura.
Si la devoción de sus cofrades ha sido siempre fiel y constante, no lo ha sido menos la devoción de todos sus vecinos que, codo con codo, con sus incondicionales cofrades, ha recorrido devotamente la Vía Dolorosa de las calles de la estación de la ciudad.
Si la emoción embarga a todo un pueblo en el solemne momento de cruzar su imagen la histórica puerta de su Antigua Real Colegiata, ¿qué decir del sobrecogedor recorrido con gentes que sufren con Él un calvario sin precedentes? Úbeda se estremece a su paso y llora después de dos milenios de la mayor de las injusticias.
Tan en la mente de los ubetenses ha estado siempre el Dulce Jesús de San Andrés, que vistas las disposiciones testamentarias de las generaciones que antes fueron, frecuentemente hallamos cómo en su última disposición camino del más allá no dejan de orientar su mirada al Jesús de su alma.
Entre aquellos ubetenses que a la hora de la verdad vuelven su mirada al Dios que sufre, nos detenemos ante un testamento de Doña María Salido de Baeza, una ilustre hija de Úbeda, que manda lo siguiente:
“Mando a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, sita en el Convento de Señor San Andrés desta ciudad, un guarda bajos que oi tengo, de escarlata, con doze guarniciones de plata de Milán, aforrado todo en tafetán, doblete verde, para que sirva a Nuestra Señora, la que en dicha capilla se pone de parida por la festividad del día de año nuevo, y es condición que no ha de salir de dicha Yglesia… solo les permito que puedan ponerle a la mujer Verónica el día de Viernes Santo, por ser procesión de la dicha Cofradía y que se les entregue al mayordomo della a el cual encargo tenga con él mucho cuidado porque no se manche ni apolille”. (1)
¿Pero quién era aquella señora que deja a Jesús para que la disfrute una joya tan estimada por ella? Sabemos que casó en Úbeda con don Juan de Cuellar, quienes mancomunadamente fundan en Úbeda un vínculo y mayorazgo de su cuantiosa fortuna, fueron parroquianos de Santo Domingo de Silos, templo que en lo antiguo fue morada de Nuestro Padre Jesús. Éstos tuvieron por hijos:
1º. A D. Juan Salido de Cuéllar, que sigue.
2º. A Doña María de Cuéllar Salido, casada en Úbeda con D. Juan de Viedma y Molina.
3º. A Doña Catalina de Cuéllar Salido, casada en Santo Domingo de Silos con Don Pedro de Viedma de Salido, a buen seguro hermano del anterior.
4º. A Don Diego Salido de Cuéllar, casado en Úbeda con Dª. Mariana de Blas, padres de Don Juan Salido de Cuéllar, parroquiano de San Pablo, a la calle de Las Parras. Manda enterrarse en San Isidoro “… en una capilla que está en el plano del altar Mayor, en el lado del evangelio, donde está el sepulcro de mis padres y abuelos”. Dice ser primo (por cierto, primo hermano) de don Marcos, doña Lorenza, doña Juana y de Fray Antonio de Viedma y Cuellar, trinitario de Úbeda al tiempo del testamento otorgado en esta ciudad el 15 de febrero de 1695, ante Juan de Alaminos Calatrava “El Viejo”.
Seguimos con don Juan Salido de Cuellar, con testamento en Úbeda el 29 de noviembre de 1683 ante Francisco Gómez de Grados, por el que dispone su entierro en los carmelitas descalzos, capilla de San Juan y San Cayetano. Fue Caballero 24 de Úbeda, donde casó con doña Isabel Lendínez de Ortega, quien testó en esta ciudad el 19 de febrero de 1685 ante Antonio Rodríguez Melero, y dice ser viuda, manifestando que el oficio de regidor perpetuo que su marido compró a don Antonio de Ortega Mexia IIº Señor de Alicún, mediante censo, con réditos al año de 50 ducados. Expresa la testadora que “…resultando honeroso mantener dichas venticuatría porque dicho oficio ha dado mucha quiebra, pues no a quién da más de quinientos ducados”.
Por esa razón el oficio de 24 de la ciudad retorna al hijo del vendedor, que no era otro que Don Andrés Luis de Ortega Porcel (1667-1710), IIIº señor de Alicún, Caballero de Calatrava y Teniente de Corregidos de Úbeda.
Tres fueron los hijos de los anteriores, que fueron:
1º. D. Juan Salido de Cuellar, que sigue.
2º. Doña María Vicenta Salido de Cuellar, nacida en Úbeda en 1714 y fallecida en esta ciudad, parroquiana de Santa María, el 14 de mayo de 1786. Había testado en Úbeda el 8 de marzo de 1684 ante Francisco Gómez de Grados, domiciliada en el Real viejo y manda enterrarse en los Carmelitas Descalzos, capilla familiar. Casó en Úbeda con don Juan Porcel de los Cobos, sin sucesión.
3º. Doña Juana Salido de Cuellar, de la que sabemos testó en Úbeda el 11 de diciembre de 1769, ante Juan de Torralba, disponiendo su entierro como su hermana, en los frailes carmelitas, capilla de Jesús Nazareno. Casó con don Juan de Padilla.
Seguimos con don Juan Salido de Cuellar, poseedor del mayorazgo en 1756, que hemos localizado preso en la cárcel de Baeza sobre la muerte del licenciado don José Antonio Rodríguez de Lemos, Canónigo Arcediano de la Catedral de Granada. El 14 de enero de 1700 otorga poder a favor de su mujer para que esta administrase sus bienes. Ya en libertad, el 31 de julio de 1727, ante José Sánchez Cortés, otorga su postrera voluntad y ordena su entierro en los Carmelitas, “capilla de señor Juan Juan y San Caietano que oy esta colocado el dulce Jesús, que está al lado del Evangelio junto al pulpito, que es mía propia”. Había casado en Úbeda con Doña María de Molina y Quesada, siendo hijos don Francisco, don Juan, don Diego, doña Isabel, doña Francisca de Paula y doña María Jacinta Salido de Cuellar, esta con testamento en Úbeda el 28 de abril de 1776, ante Sebastián Serrano. Dispone su entierro también en los Carmelitas Descalzos, en la capilla que los frailes habían regalado a su descendiente don Juan de Cuellar, mercader, por haber sido un gran favorecedor de los Descalzos de la Ciudad, y un gran amigo de San Juan de la Cruz, personaje que facilitó la cabalgadura para trasladar enfermo a Fray Juan desde la Peñuela (La Carolina), en Úbeda en 1591.
En otro documento, esta vez un inventario de bienes formulado en Úbeda el 19 de junio de 1748, ante Alejo García de Parada, al describir una de las heredades, dicen: “… primeramente un olivar en el pago de la Torre de San Juan, término desta ciudad, con ciento noventa y dos olivas grandes y pequeñas, linde a otras de la Cofradía del Dulce Jesús, sita en el Convento de San Andrés, orden de predicadores”.
Creemos que esta aportación se convertirá en parte de la historia de esta antiquísima cofradía, tan querida y valorada por nuestra ciudad.
GINÉS DE LA JARA TORRES NAVARRETE
Cronista. Hijo adoptivo de Úbeda

(Trabajo publicado en la Revista núm. 53, de la Cofradía de Jesús, en Abril de 2009)