lunes, marzo 01, 2010

Tragado por las aguas

Gracias a Francisco Martínez, de quien no sabemos si es de Úbeda, de Vilches o de Rus, podemos comprobar que el puente que construyera Vandelvira sobre el río Guadalimar, allá por el pago de Ariza, ha sido definitivamente tragado por las aguas. Por cortesía de Francisco y de alguno de nuestros asociados, las últimas imágenes del puente pueden verse en nuestra fototeca.

Muchos vecinos de Úbeda y de otros puntos de la provincia nos consta que se han acercado a ver sus sillares más elevados antes de ser sepultados, esperemos que no para siempre, por las aguas. Si usted no ha podido hacerlo, busque en nuestra fototeca el término Ariza y vea unas pocas imágenes con la misma dolorida mirada con que han sido tomadas.


miércoles, febrero 24, 2010

Puente de Ariza: lo visible y lo invisible

Pulse para ver lo que queda del puente con mayor tamaño


Juan Cires, ante una sobrecogedora fotografía de Roger Fenton, concluye que el sentido de la imagen está en la tensión entre lo que nos enseña y lo que nos esconde, lo visible y lo invisible.

Lo que se ve hoy en el pago donde se levanta el puente de Ariza, ese mismo puente que desde hace unos años campea sobre este cuaderno gracias al genio artístico de J. Laurent allá por 1866, también cobra sentido en la tensión entre lo visible y lo invisible.

Lo invisible es la mayor obra civil de Andrés de Vandelvira. Lo que la imagen nos oculta es aquel gran puente de Ariza.

Lo que cruelmente nos muestra la fotografía, lo que está a la vista, es la política de conservación del patrimonio que se sigue en esta Comunidad Autónoma de Andalucía.

jueves, diciembre 31, 2009

Otro problema para ingleses


A partir del año 2010 la televisión pública estatal va a dejar de insertar publicidad. Decir que va a dejar de financiarse con ella es sólo una faceta del asunto, porque realmente siempre ha financiado con impuestos los déficits que ha arrastrado pese a que en su parrilla horaria ocupara cinco horas diarias con publicidad.

Sí, porque nos han dicho que harán falta cinco horas diarias de nuevos contenidos para llenar los nichos horarios que quedarán vacantes. Suponemos que en el conjunto de las dos cadenas públicas estatales y sus centros territoriales.

En todo esto hay algo que me alarma. Mejor, que me alarma mucho. Porque la alarma normal, la que sobreviene de inmediato, es meramente económica.

Primero nos inquieta saber cuántos impuestos más habrá que pagar para suplir el aporte publicitario que ahora desaparece. O, en su vertiene de pago en la sombra, qué servicios públicos se resistirán y en qué medida si ese coste no se traslada directamente a impuestos.

Luego nos produce cierto escozor conocer cuánto más habrá que pagar o perjudicar otros servicios públicos para financiar esas nuevas cinco horas diarias de contenidos que habrá que comprar o producir directamente.

A esto podríamos añadir preocupaciones adicionales que se centrarían en saber quién producirá y con qué costes los nuevos contenidos que se externalicen; o, en el caso de producción propia, si esto va a suponer una contra-reestructuración de la plantilla, después de los planes de racionalización aplicados que, al parecer, consistieron casi exclusivamente en abundantes jubilaciones anticipadas que ahora deberán compensarse con nuevos aumentos de plantilla.

El aspecto económico y gerencial del asunto me alarma. Pero, como dije antes, no es lo que más me inquieta. Lo que creo que debe preocuparnos seriamente son los anticipos que se nos van dando como formas de cubrir el vacío en la parrilla de programación.

En principio se nos ha dicho que los telediarios, esa mezcla de publicidad y propaganda en los que resulta más difícil cazar una noticia que un garbanzo en los guisos del dómine Cabra, van a durar una hora. Acostumbrados a comer y cenar asistiendo a estos informativos --las aves ingieren piedrecitas para facilitar la predigestión en la molleja; nosotros estas cosas-- no sé si se va a resentir más la convivencia en los breves momentos de la sobremesa o si la complicación acabará siendo estrictamente gástrica. Es posible que en el futuro además de la sal y las grasas tengamos quitarnos del insano hábito de comer con el telediario.

También se nos ha explicado que se van a potenciar y profundizar programas como España Directo (¡qué son los telediarios sino locutores con botas de agua en el torbellino de la desinformación!) con una sustancial ampliación de horario y temo que de trivialidad y mal gusto. ¡Como si no tuviésemos ya de sobra en estas tierras con Andalucía Directo!

Si las fórmulas para cubrir la nueva parrilla horaria son equivalentes a las que se nos han anunciado, convendrán conmigo en que los costes económicos podrán ser preocupantes, pero que la gravedad radica en que esta forma de hacer rentables las cadenas privadas que se quedarán con todo el pastel publicitario, puede ser el principio del fin de una televisión pública. Televisión pública que no sólo será mucho más cara para el contribuyente, sino que --ojalá me equivoque-- puede acabar siendo bastante más insoportable que la actual.

Pero a lo que vamos. ¿Soportaría la Comunidad Autónoma Andaluza una televisión sin publicidad dirigida desde Sevilla? ¿Podría hacerse más intolerable que la de ahora?

Cuando abordamos un asunto con pasión seguramente ya no podemos ver claro.

La televisión pública en España, el horror de la televisión pública en Andalucía, es un asunto que no puede ser abordado fríamente por los españoles.

Sea entonces un problema español y andaluz --otro-- para ingleses.

domingo, diciembre 20, 2009

Un juego que no le costará nada



Gracias a la asistencia de todos los que nos acompañaron el pasado día 9 de diciembre, la presentación en Úbeda de la última novela de Muñoz Molina, «La noche de los tiempos», fue un éxito.

Ahora, a los que consiguieron una dedicatoria de Antonio Muñoz Molina tras una larga espera en la mayoría de los casos, les proponemos un juego: que nos permitan colocar la imagen y el texto de esas dedicatorias en internet.

Hacerlo será una forma de compartir con los demás, especialmente con quienes no consiguieron un ejemplar de la novela para que se lo dedicaran, la satisfacción de contar en nuestra bibliotecas con ese contenido personal y entrañable.

Si esta dispuesto a compartir con todos nosotros esa dedicatoria suya, siga este enlace.

En cualquier caso, podrá ver las de quienes generosamente las han ofrecido en esa misma dirección.

miércoles, noviembre 11, 2009

CABALLEROS VEINTICUATRO

Artículo de opinión leído en Radio Úbeda el día 11/11/2009

Unas de las noticias del pasado fin de semana, al margen de la relativa a la violencia de género, fue la tradicional reivindicación de los Caballeros Veinticuatro sobre nuestro patrimonio histórico-artístico. Y quiero resaltar lo de tradicional porque, dada la nula repercusión sobre las voluntades políticas de nuestra ciudad –a la que habrá que volver a llamar pueblo por los tic pueblerinos y catetos que denota- se está convirtiendo en cosa anecdótica, rutinaria y, en algunas ocasiones, graciosa. Líbreme Dios de criticar y menospreciar a estos tenaces y concienciados Caballeros, no es esa mi intención, más bien lo contrario; mi crítica va encaminada a la actitud pasiva, contemplativa y, posiblemente, de menosprecio que los equipos gobernantes de turno hacen de estas justas y fundadas reivindicaciones.

Pero no solamente los Veinticuatro, con su curiosa y original manera de decir las cosas, se preocupan de lanzar a los cuatro vientos los desmanes que se comenten contra nuestro entorno mas rancio, otro grupo de vecinos a los que –como decía Unamuno, aunque en ámbito local- les duele España, se unieron en torno a la asociación Plaza Vieja para, igualmente denunciar los atentados contra el patrimonio, quizás un remedo de la antigua ADELPHA, pero que ahí están, también, aportando su granito de arena al coro de voces que se estremecen cuando abren sus ojos críticos y ven lo que ven; a éstos, con decirles que están politizados, asunto resuelto. Por su parte, los grupos políticos de la oposición se vienen posicionando, a través de ruedas de prensa y comunicados, en el mismo sentido. Y es que tanta gente no puede estar equivocada. Muchos ciudadanos se sienten agredidos, avergonzados y, a la vez, sensibilizados con el valor que atesoran los monumentos, con la tipología urbana y humana de la ciudad y ven cómo se puede ir todo al garete. Multitud de visitantes expertos en arte y urbanismo expresan su decepción en cartas posteriores que remiten a los medios locales y ya ha llegado la hora en que no podemos mirar para otro lado. Repito, tanta gente no puede estar equivocada, aunque los expertos de la cosa del Patrimonio de la Humanidad que recientemente nos visitaron dijeran, tras una opípara comida y un gin-tonic fresquito que todo está muy bien y en buen camino. Cosas de la vida…

martes, octubre 27, 2009

IBI 2010 en Úbeda: Menos y más

Considerando el 0'75 como tipo fijo a partir del año 2009, hace poco ofrecíamos una proyección del recibo medio de IBI Urbana en Úbeda con esta evolución a partir de 2008:



Ahora, si el tipo se reduce como parece al 0'71 para el año 2010, tomándolo como constante hasta 2018, la proyección del recibo medio de IBI Urbana en Úbeda quedará como sigue:


Sin tomar en consideración la inflación (es decir, la deflación), con el tipo anterior la subida interanual para 2010 sería de un 16'45%. Con el nuevo tipo, será de un 10'24.


Cuando pedíamos el «0'7 ¡ya!» era para otros menesteres. Para el IBI queríamos un buen tipo, o sea, menos tipo.


Lástima que el que se va a fijar signifique un incremento de este impuesto para 2010 de más de 11 puntos por encima del Índice de Precios al Consumo, situándose a bastante más distancia del índice de crecimiento del precio de la vivienda usada en España.


Nuestras casas valdrán menos, pero por ellas nos harán pagar más.

Actualización:

Al final, el tipo ha quedado fijado en el 0'7, una centésima por debajo de lo previsto. Poca reducción sobre la esperada, pese a lo que tiene no poca significación. El cuadro correspondiente al nuevo tipo sería el siguiente:

Lástima que siga suponiendo una subida enorme sobre la tasa de inflación.